Glenn Hughes en Chile: Ardiendo en profundidades púrpuras

Glenn Hughes
Fecha: 
12 de abril de 2018
Lugar:
Club Chocolate
Productora:
Spookshows
Fotógrafo:
Kena Luppichini

Periodista: Freddy Veliz

Nuevamente tuvimos el privilegio de tener en Chile al extraordinario cantante y bajista Glenn Hughes, quien fuera parte de las formaciones Mark III y IV de los emblemáticos Deep Purple. El músico se embarcó en una gira dedicada a homenajear a su ex banda, titulada simplemente Classic Deep Purple Live, y luego de algunos shows ofrecidos en Europa, Chile fue la primera parada de la etapa sudamericana.

Acompañadode los músicos daneses Jesper Bo “Jay Boe” Hansen en el hammond, y Soren Andersen en guitarra, junto al chileno Fernando Escobedo en batería, Hughes prometía dos presentaciones en nuestro país, una en Valparaíso y otra en la capital. Lamentablemente el show de Valparaíso debió ser cancelado, quedando como única oportunidad de disfrutar de este espectáculo, la fecha agendada en el Club Chocolate, ubicado en pleno barrio Bellavista en Santiago.

El local terminó por repletarse y cerca de las 23:00 horas, Hughes se presenta ante el fervor de los fanáticos que llegaron a vivir una experiencia rockera, que con un dejo de nostalgia, también estuvo cargada a corroborar, lo vigente que pueden llegar a estar clásicos que con el tiempo retoman fuerzas, en manos de músicos que le impregnan frescura y nuevos aires.

La sesión se inició con la espectacular “Stormbringer”, provocando una catarsis auditiva inmediata, junto con impresionarnos una vez más, con el estado vocal de Glenn Hughes, que con 66 años en el cuerpo, y una vida que ha lidiado con los excesos, se mantiene impecable. Con “Might Just Take Your Life” y una extendida versión de “Sail Away” el concierto fue abriéndose camino, mientras la voz de Hughes nos deleitaba con sus ricas tesituras y amplio registro, Jay Boe nos remitía a lo orgánico y clásico sonido setentero del hammond, que destaca junto al reconocible riff de “Mistreated” ejecutado por Andersen y coreada por la multitud, mientras Glenn elogiaba a nuestro compatriota Fer Escobedo, que daba duros y precisos golpes a la batería, un talento increíble del músico chileno.

Escobedo tiene en su curriculum más cercano, el haber sido parte de dos bandas tributo, una a Guns and Roses y otra a Deep Purple, lo que dio pie a que Hughes lo conociera vía youtube, y le ofreciera el puesto. El sueño del pibe, algo que se está tornando bastante habitual en el mundo del rock, sin ir más lejos, el también chileno Ronnie Romero, llegó en similares circunstancias a ser parte de la nueva encarnación de Ritchie Blackmore’s Rainbow. El baterista se luce con un potente solo en una jammeada “You Fool No One”, con la emocionante aprobación del bajista que invita a Fer al micrófono, quien explaya su felicidad por el tremendo momento que está viviendo en esta gira que lo llevará a recorrer el mundo.

Luego Hughes junto a Jay Boe, nos conmueven con una increíble y emotiva versión de “This Time Around”, corte perteneciente al álbum ‘Come Taste The Band’ de 1975 y que el bajista dedica al fallecido Jon Lord, principal compositor de esta pieza, que expone la fuerte influencia soul de Hughes durante esa época en el conjunto, que tenía a Tony Bolin en la guitarra, quien también se gana un saludo hacia el cielo del connotado músico inglés.

El blues de “Holy Man” y el funk de “Gettin’ Tighter” demuestran lo versátil de Glenn Hughes a la hora de afrontar el rock, y el sello que impregnó en la histórica agrupación británica, que en su tiempo no fue bien recibido por los fanáticos más duros, pero que con el tiempo ha sido valorizado como corresponde.
Un clásico fundamental de la historia del rock es “Smoke on the Water”, y si bien no es un corte proveniente de la formación en la que participó el bajista, encaja como un esencial en este homenaje, guiños a Lazy en el comienzo, y unida a ese himno popularizado por Ray Charles titulado “Giorgia on my Mind” abre el espectro del espectáculo, que finaliza en su primera parte con una celebrada “You Keep on Moving”.

El público corea el nombre de Hughes y se niega a dejar el recinto, las luces se mantienen apagadas, y está claro que el show debe continuar, y luego de un par de minutos, el cuarteto regresa ahora como quinteto, con el asistente técnico de Hughes en el bajo, para ofrecernos una explosiva versión de “Highway Star” en medio de un público enfervorizado, chicas al hombro, manos en alto, carátulas de vinilo solicitando una firma del cantante, son parte de la postal que se fue desarrolando en dos horas de un concierto intenso. Hughes nuevament toma el bajo, que resonó como un trueno durante toda la jornada, para despedirse finalmente con la incombustible “Burn”. Los gritos del cantante resuenan en medio de las voces del público que canta cada uno de los versos de un corte energizante, y que sirve como un perfecto colofón para una noche memorable. Esto más que un tributo, fue un viaje por la historia de un conjunto cuya historia ha sufrido distintos cambios a través del tiempo, cada uno con identidades marcadas, y que la transforman en un abanico de posibilidades creativas, entre las que Glenn Hughes es uno de sus más importantes referentes.

 

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