Cuatro muertos en el concierto de banda crust punk inglesa Doom


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Tres personas perdieron la vida y otras siete quedaron heridas con gravedad durante la noche del 16 de abril, durante el concierto de la banda de crust-punk inglesa Doom y algunas bandas chilenas que se realizaba en el Centro de Eventos Santa Filomena (ex Tsunami), ubicado en Alameda con Santa Rosa. El show se había cambiado de lugar.

La información entregada por Carabineros indica que cerca de las 23:30 horas se registró el colapso de una reja de contención que se encontraba sobre el subterráneo, en una acción que se ha repetido en diversos eventos ligados al punk en distintos locales del país. Pero según algunas personas que se encontraban en el interior del recinto, este no estaba colapsado como han señalado algunos medios y el problema fue esta avalancha de personas que intentaban ingresar sin pagar.

Los fallecidos son Ignacio Medina (17 años), Daniel Isaías Moraga(24 años), Gastón Eduardo Angladetti (25 años y de nacionalidad argentina) y Fabián González (22 años). Al menos otras cuatro personas se encuentran en estado grave.

Video promo del concierto:


Fotos por Rodrigo Velasquez Flores:

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agendamusical

2 Comments

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  1. Hasta cuando gente estúpida y egoísta va a seguir con este sinsentido de las «avalanchas» porque se creen «muy punk»…

    Llevo en el punk rock más de 17 años, la mitad de mi vida y soy una de las personas que luchan por terminar con esta práctica estúpida de las «avalanchas».
    Si bien de joven entré a algunos conciertos punk en el Estadio Victor Jara en estas «avalanchas», fue siempre sin intención, era arrastrada (era delgada y no podía hacer mucho contra la masa) por la avalancha y terminaba entrando, sin importar si tuviera mi entrada en mano o aún no la hubiese comprado. No lo niego, pero en esas situaciones nunca hubo mala intención, al menos de mi parte.

    Como adulta responsable sé lo que cuesta traer bandas extranjeras a tocar a Chile.
    Hemos perdido muchos recintos, pues no los arriendan para conciertos de punk/hardcore/crust/crosover, ya que los duueños temen que destruyan los locales.
    A esto se suma que últimamente las entradas a shows de bandas punk son MUY accesibles (la primera preventa para DOOM estaba a $10.000, compárenlo con los $30.000 promedio para cualquier otra banda de rock, que para colmo va subiendo sus precios según ubicación, hasta superar los $100.000) y todos sabemos que traer una banda extranjera y organizar un concierto no es gratis. Hay que pagar arriendo, alojamiento, catering, transporte, técnicos, seguridad, más lo que cobre la banda.

    Este terrible hecho sólo confirma que debemos unirnos más y EDUCAR Y CONCIENTIZAR a las nuevas generaciones y a los viejos que se quedaron pegados en prácticas de hace 20 años.

    La represión policial no es la solución, sí lo es la correcta fiscalización de los recintos (que defina claramente capacidad máxima de público según características), mejoramiento en la contratación de guardias de seguridad por parte de las productoras y lo más importante, que nosotros, como público que va a disfrutar, seamos consientes y actuemos en consecuencia. Que nos cuidemos entre nosotros, porque nadie más va a hacerlo.

    Mucha fuerza para las víctimas en estado crítico y para las familias de los fallecidos. ESTO NO PUEDE VOLVER A OCURRIR.

    1. Han pasado casi 10 años desde la tragedia del 16 de abril en el ex-Tsunami, y aunque es entendible que muchas personas hayan tenido una impresión inmediata basada en rumores o experiencias previas con “avalanchas”, hoy ya no estamos hablando desde la especulación, sino desde los hechos comprobados en la investigación judicial.

      Los documentos del juicio y los testimonios de sobrevivientes dejan claro que lo ocurrido no fue simplemente una avalancha ni una consecuencia del «mal comportamiento punk». Fue una tragedia causada por negligencia criminal, represión violenta y graves fallas estructurales.

      No hubo medidas básicas de seguridad.
      El local no contaba con salidas de emergencia habilitadas, y su estructura no estaba preparada para un evento de esa magnitud. Eso no es autogestión, eso es irresponsabilidad empresarial disfrazada de cultura alternativa.

      Se sobrevendieron entradas.
      Se vendieron al menos 300, pero solo se entregaron 180 tickets cortados a Carabineros. No eran solo «colados» quienes estaban afuera, sino también personas que tenían su entrada en mano y nunca lograron entrar.

      La violencia vino desde dentro, no desde fuera.
      Testimonios en la causa judicial relatan cómo los guardias golpearon con bates a quienes intentaban ingresar o salir, y hasta intentaron electrocutar a la masa de personas mojando el suelo y usando descargas eléctricas. Esto no es rumor: fue declarado por testigos presenciales y parte comprobada del expediente judicial.

      Es legítimo exigir una escena punk más consciente, pero no podemos permitir que el discurso de la avalancha borre la responsabilidad de quienes tenían el deber legal de garantizar la seguridad de todas las personas: productora, organizadores, dueños del local y su personal de seguridad.

      Este tipo de muerte no es parte del riesgo del punk. Es evitable, es injusta, y tiene responsables.
      Recordar eso no es dividir: es hacer memoria con justicia. Porque sin memoria crítica, esto sí podría volver a ocurrir.