PRIMAVERA FAUNA | Yo La Tengo en el Parque de las Esculturas: Mojados y felices


Se sabía que habría lluvia, incluso anunciando una tormenta eléctrica, pero oportunidades así no se pueden dejar pasar: los históricos Yo La Tengo se aventuraban a usar un escenario prácticamente inédito en el Parque de las Esculturas de Providencia, lo que se llamó el «Opening Act» de esta versión de Fauna Primavera. De hecho, el trío también se presentará este viernes en el festival.

En un horario también poco tradicional, recién pasadas las 19:00, los norteamericanos salieron al escenario ante los gritos de un público que coincidia en lo relajado y tranquilo para enfrentar lo que se venía. Y es que es difícil afrontar un show de este tipo, con artistas que llevan casi cuatro décadas juntos y más de una veintena de lanzamientos. Fácilmente podrían tocar horas sin repetir canciones, por lo que cada elección era una sorpresa.

La primera fue «Green Arrow» de su octavo disco, I Can Hear the Heart Beating as One. La gente seguía llegando al parque, conversando, disfrutando a su manera junto a una canción instrumental que sirve de bienvenida. Desde este punto ya podemos ver que lo que entregará YLT será no solo algo especial, sino que algo probablemente nunca visto. Bandas así pueden armar setlist diferentes por muchas fechas seguidas sin repetir.

Poco nos demoramos en poder escuchar el característico humor de Ira Kaplan, el hombre de las guitarras. «Si nosotros fuéramos ustedes, no estaríamos aquí» comentó al ver cómo seguía cayendo la lluvia, con muchos impermeables y paraguas para soportarlo. Otros, con polerones y chaquetas de mezclilla, lo soportaban más estoicamente y casi en trance, al igual que los tres sobre el escenario.

Ese rótulo de indie que se le ha entregado durante años no hace justicia de todo lo que pueden hacer. Esos once años que pasaron desde su última visita solo ampliaron el material a tocar, aunque de los cuatro discos lanzados desde entonces solo hubo algunas de el último de ellos: This Stupid World (2023). «Tonight’s Episode» fue la primera de ellas, la que se mezcló muy bien con el resto de sus composiciones.

Para entonces ya estábamos entregados a los distintos destellos que nos entregaba Yo La Tengo. A ratos habían momentos de psicodelia, en otros un rock indie más «tradicional», después guitarreos llenos de distorsión con un Kaplan que aprovechaba de revivir aquellos momentos en los 80 y 90 donde el público se volvía loco con sus juegos junto a la guitarra. Ahora, enfrentado a un público ya no de su misma generación y sin la misma reacción, seguía repartiendo esa energía con la misma intensidad.

Dentro de esto se encuentra la rotación que hacen sobre el escenario, con James McNew pasando entre el bajo, el teclado e incluso la percusión, así como también la querida Georgia Hubley, quien se apoderó de las baterías pero también nos sorprendió con su dulce voz para «Let’s Save Tony Orlando´s House». Cada uno sabe qué papel interpretar, cuándo apurar y también cuando dar espacio para esas improvisaciones de Kaplan.

Enteniendo este show como uno separado de su set festivalero, que probablemente contenga más éxitos, dejaron de lado clásicos como «Autumn Sweater», «Sugarcube», «Big Day Coming» o «Tom Courtenay». Lo entendieron como una ocasión especial, incluso anunciando que el show del día siguiente –como parte de la primera jornada de Fauna Primavera en el Parque Ciudad Empresarial– sería totalmente diferente.

Fue un viaje, entre aquellos momentos estridentes y aquellos más introspectivos, todo bajo la batuta de la histórica agrupación norteamericana. Y lo de histórica no es menor, ya que de sus composiciones se nutrieron proyectos de naturaleza tan distinta como los melancólicos The National y Death Cab For Cutie, el dream pop de Beach House o incluso Wilco.

Tras una salida del escenario que no duró ni dos minutos, la agrupación volvió para entregar dos nuevas canciones. Una de ellas fue elegida por uno de los fanáticos que alcanzó la primera fila. Allí Kaplan le hizo elegir entre una canción de John Cale -artista del que han rescatado muchas canciones- y «Speeding Motorcycle», otro cover, esta vez del aclamado Daniel Johnston. Esta última, hermosamente simple y directa, fue un gran broche para una tarde única.

Un escenario perfecto para un show que no tenía nada que demostrar, sino que solo exhibir aquel arte que los ha mantenido girando por el mundo por más de cuarenta años. La lluvia fue un ingrediente más dentro de esta «tarde especial» junto a los norteamericanos, un show que abre el apetito de lo que podremos ver en el festival este viernes y sábado. Que en las próximas ediciones se repita el lugar y el horario. Y ojalá algún día se repita Yo La Tengo, que once años fueron demasiado.


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agendamusical

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