FOTOS | Alex Anwandter en Movistar Arena: Llorar y bailar no son incompatibles


Pasadas las 21:00 horas, una cuenta regresiva comenzó a marcar los últimos segundos antes de que Álex Anwandter apareciera sobre el escenario del Movistar Arena. De fondo, “Yo quiero ser estrella” de Ana González preparaba el ambiente para una noche que desde sus primeros minutos miraría hacia atrás, pero sin nostalgia. “Bailar y llorar”, de Teleradio Donoso, abrió un recorrido de dos décadas que rápidamente dejó claro que esta sería una celebración en toda regla.

Vestido con un traje gris que parecía sacado directamente de algún programa de variedades de los años 70, Anwandter se movió entre una estética deliberadamente retro y canciones que nunca han dejado de mirar hacia adelante. A “Bailar y llorar” le siguieron “Casa Latina”, de Odisea, y “Amiga”, instalando desde temprano una dinámica marcada por el baile, la teatralidad y esa particular capacidad del músico para convertir la emocionalidad en espectáculo.

La primera aparición sobre el escenario fue la de Gepe, invitado para revivir “Mundo real”, una de las canciones que quedaron de aquella etapa junto a Daniel Riveros. Luego sería el turno de Martín del Real para “Éramos todos felices”, otro de los clásicos de Teleradio Donoso. En ambas canciones apareció con fuerza una de las características que atravesaría toda la noche: canciones capaces de hacer bailar mientras sus letras y gestos cargan con una evidente cuota de drama, convirtiendo cada interpretación en algo mucho más performático que una simple ejecución musical.

Uno de los momentos más significativos llegó con Roberto Márquez, vocalista de Illapu y una de las principales referencias vocales reconocidas por el propio Anwandter. Juntos interpretaron “Cordillera”, llevando el concierto hacia uno de los terrenos que el músico nunca ha abandonado: la política entendida desde la canción. Poco después, solo sobre el escenario, “Manifiesto” profundizó esa dimensión personal y política. Una cámara de estética vintage se instaló justamente frente a él, recreando la lógica de un antiguo set televisivo, aunque por momentos terminó tapando buena parte de la visual del artista.

La fiesta continuó con Ángel Parra, figura fundamental del rock chileno desde su incorporación a Los Tres y posteriormente líder de Ángel Parra Trío. Su guitarra apareció en “Shanana” y “Vanidad”, dos momentos donde quedó de manifiesto el peso de las seis cuerdas dentro de la historia musical nacional. Después llegaría “Granada”, otro viaje directo hacia los primeros años de la carrera de Anwandter, antes de entrar de lleno en su producción solista con “Intentarlo todo de nuevo”, “Tormenta”, “Que se acabe el mundo, por favor” y “Rebeldes”.

La única presencia internacional de la noche llegó desde Argentina. Juliana Gattas, voz de Miranda!, primero pidió unos minutos para presentar “Maquillada en la cama”, canción que da nombre a su primer álbum solista, producido y escrito por el propio Anwandter. Luego se quedó para “Siempre es viernes en mi corazón”, donde su interpretación fue mucho más que un acompañamiento: Gattas se apropió del escenario y de la canción con una personalidad que convirtió el momento en uno de los duetos más particulares de la noche.

En medio de todo esto, Anwandter preguntó una y otra vez “¿cómo están?”, casi como buscando confirmar que aquella enorme masa de público seguía ahí. Quizás parte de su propia timidez encontraba en esa pregunta una forma de comunicarse. Musicalmente tampoco estuvo solo: guitarra y bajo fueron apoyos fundamentales para sostener una banda que encontró en el baterista a uno de sus pilares, especialmente después de que el propio Álex lo presentara como su “hermano musical”, con quien lleva compartiendo estos veinte años de carrera. Todo ocurría sobre un escenario sencillo, dividido entre blanco y negro, que prefería los cambios de iluminación y algunos láseres en los momentos de baile antes que cualquier gran despliegue de parafernalia.

El tramo final fue creciendo en intensidad con “Mi vida en llamas”, “¿Qué piensas hacer sin mi amor?”, “Precipicio”, “Unx de nosotrxs” y “Ahora somos dos”, canciones que quizás no tienen el reconocimiento masivo de sus grandes clásicos, pero que fueron recibidas con la misma entrega por un público que parecía conocer cada rincón de su discografía. Después llegaron “Gaucho”, “París, tal vez?” y “Tatuaje”, esta última convertida en una de las más coreadas de la noche cuando miles de voces acompañaron su ya clásico “ven hacia mí”.

Parecía que el cierre ya estaba escrito con “Locura”, “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?” y “Amar en el campo”, recuperando otro de los grandes himnos de Teleradio Donoso. Pero todavía faltaba una última canción: “Toda la noche”. Y fue precisamente esa elección la que terminó de darle sentido a una celebración que nunca quiso ser únicamente retrospectiva. El tema extendió la sensación de fiesta y permanencia, como si después de veinte años todavía quedara mucho por bailar, cantar y decir.

Al final, más que celebrar exclusivamente una carrera, Anwandter celebró la relación construida con quienes han estado al otro lado durante estas dos décadas. Un Movistar Arena agotado, voces que apenas sobrevivían después de decenas de canciones y un público que creció junto a su música fueron la demostración más evidente de ese vínculo. Como otros artistas fundamentales de su generación, como Lucybell o Javiera Mena, Anwandter consiguió convertirse en parte de la memoria musical de quienes hoy llenaban el recinto. Y quizás ahí estuvo la mayor paradoja de la noche: mientras celebraba sus veinte años de carrera, sobre el escenario parecía que el tiempo nunca hubiera pasado.

 

Alex Anwandter

Fecha: 29/08/2026
Lugar: Movistar Arena
Productora: Fauna Prod / Lotus
Fotógrafo:    @Cqphotographer
Periodista:    @


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