Pedro Aznar en Chile: Elegantes resonancias


Fecha:  7 de diciembre
Lugar:
Teatro Teletón
Productora:
Macondo Konzerte
Fotógrafo: Mª Loreto Plaza
Periodista: Freddy Véliz

Pedro Aznar, bajista, multi instrumentista, compositor, intérprete y cantante argentino, cuya cercanía con Chile lo trae constantemente de vuelta para deleitarnos con su abanico de estilos en comunión a un trabajo reconocido a nivel internacional.

Este jueves 7 de diciembre se presentó en el Teatro Teletón en el marco de su gira ‘Resonancias’, celebrando 35 años de trayectoria artística en solitario.

Como apertura a este regreso de Aznar a Chile, el cantautor nacional Benjamín Walker sube al escenario para presentarnos una breve pero intima sesión acústica, con su propuesta de raíz latinoamericana, y que lo tiene por estos días promocionando su segundo disco de estudio titulado ‘Brotes’. El músico fue recibido con respetada atención por los asistentes, que paulatinamente iban ingresando al recinto. Un buen impulso para un joven talento chileno, que se abre camino en este duro camino de entregar arte en nuestro país.

Con un teatro lleno era el turno de recibir a Pedro Aznar, el músico nos invitó a un recorrido cronológico por cada uno de sus discos, que suman dieciocho en total, comenzando a las 21:00 horas con el instrumental “Conduciendo La Locomotora” y “Septiembre”, dos cortes extraídos de su álbum debut homónimo de 1982. Desde ahí en adelante fuimos avanzando en una retrospectiva intensa de sonidos, emociones y recuerdos, en manos del trasandino que este año publicó el Ep ‘Resonancia’ y el box set ‘Resonancia, 30 años de un viaje’ que contiene 11 cds con sus más destacadas obras, más un libro de 100 páginas ilustradas con toda su historia documentada.
Con una puesta en escena donde destacó la gran pantalla de fondo, en que se iban proyectando las imágenes de acuerdo a cada una de sus canciones, Aznar, acompañado de Julian Semprini en batería; Alejandro Oliva en percusión; Coqui Rodríguez en guitarra y Federico Arreseygor en teclado, demuestra su gran versatilidad a la hora de componer exquisitos arreglos que cruzan estilos entre el rock, el jazz, el pop y el folclore con total naturalidad, un sin límites que emerge desde ese espíritu creador y recopilador que ha hecho de su carrera un extraordinario muestrario de sonidos amalgamados en ejecuciones pulcras, definidas y de una profunda elegancia.

Canciones como la chacarera “Al Dolor de mi Gente” y “A la Hora que se Duermen los Trenes” de ‘Contemplación’, disco que editó cuando colaboraba con el guitarrista Pat Metheny, patentando un estilo ligado a la fusión que lo caracterizó por esos años, fueron hilando linealmente la presentación. “Fotos de Tokio”, “No Dejes que otros lo Hagan por Vos (Elegir)”, “Llueve”, “Amor de Juventud” van construyendo esta historia musical, que en la emotiva versión en español de “A Primera Vista”, original del brasileño Chico César, tiene uno de sus puntos altos con el aforo cantando gran parte de este verdadero clásico del repertorio latinoamericano.

El argentino, además de emocionarnos con su expresividad vocal, se da espacios para exponer virtuosismo como bajista, o sumirnos en la placidez armónica del teclado. Su discurso tampoco es menor, y entre las poderosas percusiones de “Dicen que Dicen” canta su visión contra el imperialismo, antes de retirarse del escenario, y dejarnos a oscuras frente a un repaso de imágenes proyectadas, que recopilaron sus colaboraciones musicales en distintos films como: “Hombre Mirando el Sudeste”, “Últimas Imágenes Del Naufragio”, “El Camino de Los Sueños”, “No te Mueras sin Decirme a Donde Vas”, “Indocumentados” o “No Mires Para Abajo” entre otras.
Luego de este breve descanso para la banda, regresan para trasladarnos al año 2003, álbum “Mudras, Canciones de a Dos” en su oportunidad grabado a dúo junto a distintos músicos latinoamericanos, y extraer de ahí “Oración” y su particular versión de la volátil “Tomorrow Never Knows” de The Beatles. Y si de versiones hablamos, Aznar posee una variedad de homenajes tan bien logrados, que termina, en muchas ocasiones apropiándose de estas, así “Rosa de Hiroshima” de los brasileños Secos & Molhados, “Media Verónica” de su compatriota Andrés Calamaro, o la aplaudida y sentida versión semi acústica de “Quedándote o Yéndote” de Luis Alberto Spinetta, son un real placer para los asistentes que se rinden ante al la sentida y honesta interpretación del ex Serú Giran.

Cuando nos acercamos al final, Aznar, nos sorprende con dos temas nuevos de su último Ep, primero con “La Trampa” un intenso corte en clave metal, que confirma el amplio bagaje musical del oriundo de Liniers, Buenos Aires. “Tangó Putain” es otra de esas nuevas piezas, también con una base rockera que se incluyen en su última obra discográfica. Con estas nuevas composiciones, Aznar se despide dando por finalizada esta extensa muestra por su larga carrera, pero el público se mantiene en sus sillas y solicitan más música. Pedro Aznar vuelve, para ubicarse en el teclado y junto al tecladista Federico Arreseygor, interpreta la exitosa “No Hay Forma de Pedir Perdón” para el deleite y las lágrimas de varios de sus seguidores, quienes, algunos abrazando a sus parejas, cantaban esta emotiva obra original de Elton John, antes de proseguir con “Rencor” y el ya clásico “Quebrado”, para continuar con “Última Pieza” y “Cuando el Amor”, retirándose definitivamente del escenario, luego de dos horas y media, que pasaron raudas a punta de un set pocas veces apreciado en vivo, y que manifiesta el nivel de transversalidad del admirado artista, una evolución mantenida en el tiempo, incursionando en distintos estilos, conectando con el público, más que con palabras, con su música, que a más de alguien lo llevó a sentir y trasladarse a través de sus elegantes resonancias.

 


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