Casi diez años tuvieron que pasar para que Simply Red apareciera nuevamente en la cartelera nacional de conciertos. No fue uno ni dos, sino que cinco los espectáculos prácticamente agotados en el Movistar Arena para el retorno de Mick Hucknall y compañía. Un tremendo hito que muestra lo vivo que está la industria de los conciertos en el país, justo el día en el que Kidd Voodoo anunció su séptimo show en aquel mismo recinto.
Eso sí, la música comenzó muchos minutos antes. A las 20:30 aparecieron sobre el escenario los Hermanos Ilabaca, conocidos ampliamente por su trabajo en Chancho en Piedra, así como también en 31 Minutos y otros proyectos por parte de Pablo, el menor de los dos.
Quizá fue el conocimiento de sus anteriores proyectos lo que llamó la atención con su nombramiento, pero al escucharlos sobre el escenario se entendía mucho más. Con una propuesta más madura, que coquetea con el pop mainstream de la música televisiva, incluso se dieron el lujo de rescatar una canción de aquel tinte de su pasada banda: «Multi-ricachón».
Cuando es un show con asientos, el público se confía y llega sobre la hora, motivo que quizá los hizo presentarse ante un Movistar Arena a menos de la mitad de su capacidad. Eso sí, quienes estuvieron agradecieron su participación que también ayudó a sentir el paso más rápido del tiempo en la espera por el plato principal.
Ya varios minutos pasadas las 21:00 h., Hucknall aparece caminando sobre el escenario como el más experimentado de los crooners. Con un elegante traje, rápidamente se apropia del centro del escenario mientras el resto de la amplia banda le cubre las espaldas.



El show está planificado de comienzo a final, con un setlist que ya vienen repitiendo todo el año y que ha funcionado en prácticamente todas sus presentaciones. No es raro, menos en una banda de este tipo con varios shows en la misma ciudad, algo que les permite tener mayor manejo del tiempo. Incluso les permitió revivir canciones que no habían aparecido en sus shows en largos años, como se pudo ver en su paso por México.
Así, la apertura con «Sad Old Red» fue un calentamiento para la voz del inglés en preparación de lo que se vendría en las casi dos horas siguientes. «Somos muy felices aquí», comentó rápidamente en un español básico para recibir una lluvia de aplausos. «Vamos a celebrar 40 años», añadió ahora en inglés, un adelanto de la selección de canciones que se hizo para esta gira. Allí le siguió «Jericho» mientras las luces rojas se tomaban el escenario, otra de su debut Picture Book (1985), con la que nuevamente pudimos ver los matices de la voz de Hucknall a los comienzos de su carrera.
Después saltó a uno de los varios covers de la noche. Y eso que de cover le queda poco, ya que posiblemente entre en ese grupo de canciones cuyas versiones posteriores se comen a las primeras. Pasó con «Hurt» en voz de Johnny Cash y también con el clásico que apareció en la fresca noche de miércoles: «Money’s Too Tight (To Mention)». Original de The Valentine Brothers de comienzos de los 80, claramente fue una de las influencias en la transición desde su época punk hasta abrazar el soul y el funk.



No llevábamos ni 15 minutos de show y ya habíamos presenciado tanto la voz de Hucknall como también momentos para que el saxo, la guitarra y la trompeta tuvieran también su momento bajo el foco. Con «The Right Thing» llegamos a una nueva etapa, con el líder de la banda ya interactuando con el público y recibiendo gritos con pequeños gestos. La entrega del público ya era casi total.
Desde ahí vimos un tránsito por toda la primera mitad de su carrera. Dejando de lado Love and the Russian Winter (1999), todos los álbumes pre-2003 tuvieron su momento dentro del espectáculo, precisamente aquel periodo de tiempo donde sus singles se instalaron tanto en Chile como en otras partes del mundo.
Otro cover asimilado como propio fue el primer gran momento de la noche, con el Movistar Arena casi completo ayudando en los coros del clásico «If You Don’t Know Me by Now». Ya llegando a la mitad del show, la voz de Hucknall no sufría variación alguna. Además de una que otra pausa de pocos segundos entre canciones para beber agua, se paseó de lado a lado llegando a todos sus tonos prácticamente sin complicaciones.
Así empezí una seguidilla de éxitos como «For Your Babies» y «Stars», ambas parte de ese grupo de canciones que un gran número de gente reconoce sin poder decir su título. De esas que aparecían en la radio en tiempos pre-redes sociales, que se quedaron en más de una generación, tal como se veía en el propio público que llenó el recinto del Parque O’Higgins. Madres con hijos, parejas, familias completas y todas las configuraciones posibles para disfrutar de música que traspasó décadas.



Y además de las personas que ocupaban todo el ancho del escenario, las luces fueron otro de los grandes factores que ayudaron a crear aquella atmósfera que podría ser sin problemas la de una residencia en Las Vegas. Las pantallas también acompañaban cada canción amén de las múltiples cámaras que se repartían por el recinto, permitiendo que todos pudiéramos ver claramente la expresión de Hucknall al interpretar cada canción.
Con «Say You Love Me» se generó el momento más íntimo de la noche, oportunidad para todas las parejas de poder fotografiarse y compartir abrazados la interpretación de un tema clásico de la música romántica británica de los 90. Fue como pasar de un show en arena a una cena romántica.
Tras eso, el doble cover de «The Air That I Breathe» (original de Albert Hammond) y la archiconocida «You Make Me Feel Brand New» (perteneciente a The Stylistics) generaron quizá uno de los aplausos más fuertes de la noche. Y esa sensación de sentirse como nuevo se traspasó más allá de lo romántico, fue prácticamente la sensación de escuchar una voz que sonaba como nueva. Es decir, el paso de los años se nota, pero la voz solo mejora. Como decimos por acá, como el vino.



El cierre de la primera parte llegó con dos exitazos: «Sunrise» y la bailable «Fairground». Aquí Hucknall ya estaba sin chaqueta, sintiendo el calor que se apoderó del Movistar Arena en los más de 90 minutos de show ininterrumpido. Tras estas dos entregas, la voz se fue por el costado izquierdo del escenario tras el guitarrista Kenji Suzuki ante los ya ascendentes gritos y aplausos de los presentes.
Tras breves minutos, el baterista Roman Roth apareció al centro del escenario como muestra inminente del retorno de Simply Red. El público, todavía en sus sillas, sabía que todavía quedaba una gran canción por escuchar.
Tras una gran interpretación de «Something Got Me Started», la banda entregó el plato de fondo de una noche increíble con «Holding Back the Years». Creada años antes de la formación de Simply Red como parte de las canciones originales de The Frantic Elevators, la banda previa del colorín vocalista, fue el cierre de oro de una noche que podría haberse desarrollado prácticamente en cualquier gran escenario del mundo.
Siendo completamente sinceros, este fue el show de Mick Hucknall. Con solo 62 años, el inglés ya tiene 40 años de música sobre sus hombros, pero todavía mucho tiempo más para seguir disfrutando estos clásicos. Quizá ni es necesario sacar canciones nuevas, considerando la vigencia que todavía tienen. Al menos a Chile le quedan tres noches más, pero sin dudas que tendrá alguna más en el futuro. Como ya dijimos, todo esto se sintió completamente brand new.
Simply Red
Fecha: 05/03/2025
Lugar: Movistar Arena
Productora: The Fanlab
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