FOTOS | Yellow Days en Chile: Como en una cantina


Otro de los debuts este año en tierras nacionales fue el de Yellow Days el pasado martes en el Club Chocolate. HOTEL HEAVEN (2024) fue el principal motivo para llegar a estas latitudes, disco en el que sigue innovando dentro de un mundo que nos trae de vuelta a décadas pasadas con una tonada fresca que lo instaló dentro del amplio indie.

Esa fama que alcanzó hace casi una década con su EP Harmless Melodies se logró en base a una voz profunda y joven, la que tomó cosas del blues, neo-psicodelia, soul y rock para crear una mezcla fresca y suave. Esto dentro de ese movimiento DIY de grabar bajo una propia producción y con instalaciones con más cariño que implementos técnicos, todo clave para alcanzar ese sonido que se masificó gracias a internet.

En vivo, acompañado de más músicos, esto se tuvo que adaptar a un escenario más profesional donde el propio George Van Den Broek no alcanzó para todas las cuerdas necesarias. Esta compañía le permitió apoyarse y poder desarrollar más algunas de sus facetas, siendo un músico que se siente cómodo en la voz, en los teclados, bajos y -principalmente- guitarras.

En esto último está su fuerte, ocupándose desde su llegada al escenario de que los pedales estuvieran en la posición correcta. Esto lo aprovechó para tener un pequeño primer acercamiento al público, el que se instaló sobre la hora sobre el recinto, en especial con una primera fila con personajes que se ocuparon todo el show de intentar conseguir la firma del inglés. Realmente todo el show, pero cada uno verá cómo disfruta estos momentos. Lo ideal es que sea sin molestar al resto, pero detalles.

Ya desde la introducción pudimos ver las cartas sobre la mesa: guitarras con muchos efectos, el rubio cantante siempre al frente del show y una batería que, desde la derecha del escenario, siempre mantuvo el ritmo de la presentación. No había una gran cantidad de instrumentos, gráficas o implementos sobre el escenario, siendo los más llamativos adornos sus botellas y cigarros. Cada vez que mostraba alguno de ellos era motivo de gritos.

Sin querer ser cargante con el tema, los gritos ya se están volviendo algo extrañamente normal en shows de este tipo que requieren de cierta introspección, de que el público se entregue tanto a lo estridente como a los silencios. Gritos de «dale Jorge» o «vamos hueón» en momentos donde se buscaba algo de intimidad, quizá solo para querer ser una frase famosa en TikTok o Instagram, llevan la concentración al público cuando debería estar sobre el escenario. Nuevamente: cada uno vive su fervor, pero que tras un grito intentando ser gracioso aparezca otro rápidamente… aburre.

Volviendo a lo importante, Yellow Days fue abanico de sorpresas. Desde la inclusión de clásicos como «A Little While» -en un ritmo que no permitió el karaoke, pero sí notar su potencia vocal- y «Your Hand Holding Mine» hasta el repaso por su nuevo álbum, pudimos ver canciones que pasan por la neo-psicodelia y esa delgada línea que lo separa del shoegaze. Llamativo que para este tipo de espectáculo no se haya puesto mayor cuidado en las luces, las que a veces eran demasiado potentes para el tipo de show que teníamos.

Este rescate de lo old school llega no solamente con la música, sino que también con la misma propuesta del músico. La decisión de balbucear en gran parte del show en vez de conversar con el público, sacarse los zapatos al ingresar al escenario, ubicar un cigarro en su guitarra y más. Sus ganas eran la de mostrar su música, sin buscar -respetuosamente, claro- que el público fuera parte del show. Es decir, esa profunda y joven voz requería de un espacio para ser mostrada y el público no tenía mucho que hacer ahí. En otros shows sí, los karaokes están programados y se vuelve en una linda conexión con el artista, pero aquí no era necesario.

Siempre sonriente también sorprendió con algunos covers, todo parte de aquella mezcla que lo forjó en la música. Así también fue siempre rotando entre los instrumentos, con él y sus dos acompañantes del costado izquierdo tocando guitarra y bajo por igual. Muy buenos acompañantes que también tuvieron momentos para mostrar su talento, pero siempre supeditados a lo que Yellow Days quería mostrar.

Precisamente fue el bajo el que tomó para el tramo final del show recién pasado poco menos de una hora, sorprendiendo a varios de los presentes. Allí sonó «The Curse» -donde comparte con Mac DeMarco– para luego dejar el escenario por breves minutos. Su vuelta fue con «SUMMER HEAT», single de su último disco, con la que terminó de recorrer gran parte de su carrera musical. Nos llevó a momentos de reflexión, a escuchar un soul sacado de una cantina de finales de los 1800 e incluso a un momento bailable que se potenció gracias a su carisma. Con una sonrisa y una guitarra se pueden alcanzar muchas cosas, marcando un debut más que favorable, pero algo corto para un artistas que ya cuenta con catálogo suficiente para dar una vuelta un poco más larga.

Yellow Days

Fecha:
Lugar: Club Chocolate
Productora: Ni Vivo Ni Muero
Fotógrafo:    @cortotiempo
Periodista:    @


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agendamusical

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