Cuando un grupo ha pasado decenas de años sobre los escenarios, se corre el riesgo de caer en shows repetitivos y ser consumidos por el cansancio. Ver a una banda capaz de mantener la frescura de sus canciones tras cuatro décadas de vida es un ejercicio no muy fácil de ver en estos días, en especial cuando la novedad es lo que lleva una canción a saltar en las listas por sobre su calidad.
Eso sí, antes de pasar a lo que fue la nueva visita de Exodus a nuestro país hay que entregar algunas palabras a las dos agrupaciones nacionales que recibieron al público del Teatro Cariola. Los primeros fueron Infernal Thorns, banda dedicada al black y death metal con más de veinte años de trayectoria que viene de presentar en enero su tercera placa de estudio Christus Venari.
Dueños de un sonido bastante pulcro, entregaron un set corto, pero contundente con cerca de media hora sobre el escenario. Desde esas horas ya se podía ver un pequeño intento de mosh en el sector frente a la cancha, el que se mantuvo con movimiento y poca población en momentos donde gran parte del contingente que abarrotaría el recinto se encontraba a sus afueras, en la clásica «previa».
Tras ellos llegó el turno de unos exponentes del thrash santiaguino: Terror Society, cuarteto fundado en el 2013 que ha hecho de sus letras con crítica social una de sus principales armas diferenciadoras. The Scars of Mankind, su último álbum lanzado hace pocos meses, fue el que se tomó gran parte de un setlist que sumó canciones como «Hypocrite» o «My Last Days». Interesante proyecto que todavía debe ajustar algunos espacios de tiempo, tanto en preparar el ambiente para los mosh como en los silencios.



Bastantes ajustados a horario apareció el quinteto norteamericano de thrash, uno de los nombres clásicos dentro de los seguidores de este sonido. El reencuentro prometía escuchar en su totalidad Bonded by Blood, álbum debut de los californianos que todavía cuenta con dos de sus intérpretes originales sobre la tarima: el bateristsa Tom Hunting y el guitarrista -uno de los favoritos del género- Gary Holt.
Sin quitarle méritos al resto de sus compañeros, quienes cumplieron a cabalidad cada una de sus funciones, es Holt el que encarna el alma de este trabajo. Sus solos marcaron el camino a seguir tanto para sus compañeros como para sus siguientes producciones. Y para qué hablar de las bandas que vendrían más adelante. Desde el inicio con «Bonded by Blood», que da nombre a este trabajo, el show avanzó tan rápidamente como el público que desde el primer minuto empezó a armar el circle pit en el centro de la cancha del teatro.
A pesar de entender que somos prácticamente todas personas adultas, nunca deja de llamar la atención la aparición de sujetos que -alcohol más, alcohol menos- buscan imponerse a través de empujones, gritos y prepotencia. Y no solo eso, sino que también llevándose a otros a la fuerza con ellos a los mosh y otros empujones más. A ratos a esta gente se le olvida que el show está sobre el escenario, con varios de ellos lanzando petacas de alcohol vacías o prendiendo bengalas. Bengalas en un recinto cerrado. Es cierto que han pasado cientos de espectáculos donde esto se repite y no han existido incendios, ¿pero hay que esperar hasta que ocurra alguno?



Dejando a aquellas personas de lado, lo que ocurría sobre el escenario podría haber sido parte de cualquier Wacken o Download. Lo rápidas de las guitarras se apoyaban en un bajo a cargo de Jack Gibson, uno que ya lleva más de veinte años siendo dueño de las cuatro cuerdas. Lo mismo con Rob Dukes, uno que volvió hace poco a las voces de Exodus, pero que nunca ha olvidado cómo llevar ese cargo. Además de su potente voz, el trabajo de Dukes iba por el de alentar al público a mantener el descontrol, haciendo gestos de círculo en cada solo y agradeciendo la entrega de los cientos que llegaron al recinto de San Diego.
Vimos un show cargado a la vieja escuela. Poco espacio entre canción y canción, breves introducciones, bromas entre los miembros de la banda y mucho gesto hacia un público que hizo subir la temperatura en pocos minutos. El repaso del primer lado del cassette lanzado en 1985 terminó con la clásica «Metal Command», a la que le siguió una que puso una pausa en aquella exposición con «Deathamphetamine» y un guiño a Shovel Headed Kill Machine, trabajo que también cumplió dos décadas pocos días.
En el público seguíamos viendo bengalas, gente haciendo crowdsurfing, empujones de lado a lado y otros guerreos ya caídos, que llenos de sudor se dirigían hacia la parte de atrás para recuperar el aliento. Es decir, todo lo que ocurría abajo del escenario seguía la misma lógica old school que arriba de él, con un escenario sin pantallas y solo un telón de fondo. No se necesita más para armar una fiesta de este tipo, en especial cuando la responsabilidad la lleva un grupo de músicos que ya han mostrado este repertorio durante largos años.



Pero Chile tiene ese algo especial que ya no se puede negar, una entrega del público que marca mucho la forma en la que se entregan las canciones. Tras esos regalos que fueron «Blacklist» y «Fabulous Disaster», volvimos al plan original con otros clásicos como «No Love» o «Deliver Us to Evil». Aquí pudimos ver también la química que existe entre Holt y Lee Altus, con guitarras que no dejaron cabeza quieta dentro del Teatro Cariola.
«The Toxic Waltz» fue una de las canciones que empezaron a agotar las baterias de los presentes. Además de la división del público para representar el caos de la música, los gestos hacia Motorhead y Slayer también sumaron aplausos dentro de esta fiesta de la vieja escuela.
Este dio paso al final con «Strike of the Beast», una que sirve de cierre perfecto para una noche que entregó lo mejor de ambos mundos, tanto sobre como debajo del escenario. Afortunadamente no ocurrió nada grave que hiciera de esta fiesta una tragedia, aunque el peligro siempre está. Por parte de Exodus, no hay mucho que decir que ya no haya sido plasmado en años y años entregando este tipo de shows. Los nombres podrán cambiar una que otra vez, pero esa esencia del thrash californiano se mantiene intacta, para el disfrute de los canosos y de aquellos jóvenes que disfrutan canciones que los doblan en edad.
Exodus
Fecha: 11/10/2025
Lugar: Teatro Cariola
Productora: Chargola
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Periodista: ![]()
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