Por Em Ma
Centenares de fanáticos bajo la lluvia esperaron desde muy temprano a las fueras del mítico Teatro Cariola, tiñieron de negro y melancolía la calle San Diego combatiendo el frío, la lluvia y la ansiedad de ver de regreso a una de las bandas más emblemáticas del rock/metal gótico del mundo, bajo el marco de la última entrega de su proyecto conceptual de tres partes, Lament.
¡Si!, les hablo de Lacrimosa, y es que en cierto punto parece semiotizado, no podemos dejar de pensar en la trayectoria que Tilo Wolf y Anne Nurmi han construido a través de todo este tiempo, ni obviar su trabajo que hoy en día supera la decena de discos llenos de poemas de nostalgia, amor y pasión, reflexiones sobre la mortalidad y sin dudas la conceptualidad que abordan en los temas religiosos y sociales.
Parece muy romántico y más aún poético caracterizar esa noche, pues comienzo diciéndoles que la lluvia, el frío y la poca luz solar invadieron la ciudad de Santiago, cómo cuando Drácula llegó a Londres, según Bram Stoker. Sin embargo, ocurría en Chile bajo la bandera de Lament, el disco que finaliza la trilogía conceptual de Lacrimosa, mismo proyecto que los manifestó en su última visita en el 2023 y que hoy llegaba a su fin con un show que demostró lo experimental que fue esta era, pero que trascendió en su particular forma de crear una atmósfera densa y evocadora.



Escuchar los primeros acordes melancólicos de “Lacrimosa Theme” desataron la locura en todo el Cariola, esa intro que podemos escuchar en todos sus conciertos, mientras Julien, Jay P., Yenz y la maravillosa Anne ingresaban al escenario, nos hipnotizaron desde el primer momento, para luego desatar la locura colectiva con Tilo Wolf en el escenario dirigiendo su escuadra con una trompeta en plena presentación de “Avalon” que no dió tregua, pues entre gritos y faltas de aire nos deleitan con “Der Morgen Danach” prácticamente mezcladas y divididas con un sutil apagón de luces con tan solo Arlequín iluminando el background.
El show se vuelve dinámico, la química entre Anne y Tilo hacen fluida su presencia escénica. “Not Every Pain Hurts”, de su emblemático Stille, muestra esa humanidad que existe entre la deconstrucción y reconstrucción de las cenizas que cayeron al suelo y en parte siento que es una de las premisas de esta visita. Creo que la composición del setlist, a pesar de que siempre varía un poco dentro de cada ciudad de la gira para conservar la esencia de una experiencia irrepetible, fue armado bajo una crítica ante la incomprensión que se pudo recibir por el vuelco de los nuevos sonidos de la banda, pero sin importar nada: …lo más hermoso de aquí eres tú mi corazón… sin dudas “Liebe Über Leben” cambia de significado y se torna en una oda de amor a su público que siempre ha estado con ellos, pues adivinen “Alleine Zu Zweit” fue la siguiente y como dicen sus versos en español: porque al final de la luz, al final del amor, ahí estás.



Entre clásicos y nuevos éxitos la show continúa con “Lichtgestalt”, “Celebrate The Dark” y “Dark Is This Night” con la voz de Anne para que Tilo siguiera con “Du Bist Alles” y la canción “Lament” de su disco homónimo. Lo que encontré genial fue la consideración de canciones que son de culto en vivo, “Ich Verlasse Heut’ Dein Herz” fue el hincapié para la parte más rockera de la presentación, a mi consideración, pues el protagonismo que se les dió a las guitarras fue de ensueño, continuó con “Rote Sinfonie” de su disco Revolution para dar paso a la sin igual “Schakal” una de las favoritas de la noche y que fue alabada con una gran ovación.
Luego de más de hora y media tocando,la banda comienza a sacar sus caballitos de batalla y es que “Ich Bin Der Brennende Komet” fue la elegida para comenzar el baile entre los asistentes, su batería rítmica daba para moverse de lado a lado, moviendo los oscuros abrigos y capas que los asistentes, en su gran mayoría, usaron para capturar el estilo gótico post punk de Tilo en sus inicios.
…We do music from our heart and when we rich your heart with our music, we are very thankful… Estas fueron las palabras exactas que pudimos comprender entre tanto grito que opacaban la voz de Tilo en los interludios. Sin dudas un concierto para y por los fans, sobre sus fans chilenos que siempre los ha acogido muy bien desde su primeras presentaciones en el país. Eso hace de Chile muy especial para banda y no por nada escogieron esta fecha para presentar por primera vez “Memoria”, canción que dio término a su trilogía y que finalizó su presentación antes del encore.



El público definitivamente sabía lo que quería e hizo regresar a la banda en dos ocasiones, en la primera interpretaron “Metamorphobia”, una canción nueva que han estado interpretando en su actual gira, y en seguidilla de “Stolzes Herz” que una vez más reafirma esa teoría del cuestionarse como humano, pero lo normaliza y lo califica como honesto y maldito a la vez. El público no cedía, los asistentes quería “Copycat” y la banda se rindió ante los chilenos para terminar con este broche de oro, energético potente y ¿cómo no?, Ver a Tilo flameando la bandera con el logo de la banda en medio del escenario, nos descolocó a todos y convirtió todo esta experiencia eclesiástica y en un movimiento oscuro y revolucionario de auto validación en base al cuestionamiento perpetuo, es muy ambiguo, pero es una representación existencialista de la incertidumbre.
Lacrimosa es un icono de la cultura gótica, pero la crítica ha sido bastante dura en cuanto a sus últimas producciones, muchos caen en la connotación de lo gótico y comienza una batalla cultural que afecta directamente al artista y su arte, poniendo en duda su trabajo, sin si quiera interiorizarse en lo que se quiere expresar y en lo poliédrica que puede llegar a ser la banda. Hoy en día Lacrimosa no es tan solo un par de poemas grabados en un cassette, es un movimiento que satura la lucha entre la luz y la sombra, desborda existencialismo y abarca el amor de la forma más dura, vulnerable y desgarradora posible.
Qué genio Tilo Wolf, qué grande Lacrimosa, la razón que le dan a sus concierto es épica, el concepto lo llevan siempre, completamente complejo en el interior, pero vulnerable en el exterior.
























































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