Por Verónica Lecaros
La noche del 30 de mayo, el rapero argentino Trueno se presentó en el Movistar Arena con un concierto que marcó el comienzo oficial de su El Último Baile (Deluxe) World Tour, a solo una semana del estreno de este disco. No es la primera vez que Chile tiene un rol clave en su carrera reciente: en diciembre pasado, fue aquí donde cerró su gira anterior, también ante un recinto lleno.
El vínculo entre el artista y el público nacional quedó en evidencia desde antes del inicio del concierto. Cintillos blancos, trenzas, camisetas de Boca Juniors, familias completas y una energía de complicidad recorrieron las tribunas. La respuesta fue inmediata cuando salió al escenario, con gritos que no bajaron en intensidad durante toda la noche.
Antes de la aparición de Trueno, el encargado de abrir la jornada fue el rapero chileno Chystemc, quien ofreció un show sólido que activó al público y preparó el ambiente para lo que vendría.
A las 21:00 en punto, Mateo Palacios —su nombre real— subió al escenario con un polerón oscuro y el gorro puesto, cubriéndose casi por completo. Más adelante, se lo bajó y dejó ver un nuevo look: cabello más largo, con algo de rulos y puntas rubias. Fiel a su estilo, eligió una imagen sencilla que contrastó con la intensidad del espectáculo. La atención estuvo centrada en su presencia escénica, la banda en vivo y las pantallas, que acompañaron cada tramo del concierto con imágenes y efectos bien sincronizados.
La estructura del escenario fue distinta a la habitual: una plataforma cuadrada al centro, a la que accedía por una escalera trasera. Este formato permitió mayor cercanía visual y se complementó con pantallas que reforzaron la presentación con imágenes y efectos bien sincronizados. El resultado fue dinámico y coherente con la propuesta general.
El arranque fue directo. Desde el primer tema, “Grandmaster”, la banda en vivo marcó un ritmo claro: sin transiciones largas ni pausas extensas, la idea fue tocar lo más posible. Canciones como “Rain III”, “Panamá”, “Bien o mal” y “Tierra zanta” se mezclaron con los nuevos temas, manteniendo una estructura que sostuvo la atención y la respuesta del público.
La presentación incluyó por primera vez en vivo las siete canciones añadidas al disco en esta nueva edición. Algunas ya habían sido lanzadas como sencillos, como “En la city” junto a la artista puertorriqueña Young Miko y “Cruz” con el colombiano Feid, mientras que otras se mostraron al público por primera vez: “Grandmaster”, “Fresh”, “Lauryn”, “Violento” y “3:44”, esta última en colaboración con el productor neoyorquino DJ Premier.
En cuanto a la interpretación de sus nuevas canciones, “Lauryn” apareció en medio del show, con una base que toma elementos de “Doo Wop (That Thing)”, la reconocida canción de Lauryn Hill, considerada una de las figuras más influyentes del rap y el soul a nivel mundial. Fue un guiño claro a su legado, que el argentino incorporó como homenaje dentro de su nuevo repertorio.
Más adelante, “Violento” destacó por su cercanía física con el público. El rapero se acercó al borde del escenario, bajó el ritmo y luego lo volvió a elevar, generando una de las respuestas más intensas de la noche.
Uno de los momentos más llamativos —y tal como en su concierto anterior en el país— fue su freestyle, donde esta vez no solo improvisó, sino que también creó la pista en vivo. Lo acompañó con versos que incluyeron referencias a Chile, su carrera, su visión del rap y su forma de entender el escenario: “yo no soy chileno, pero igual tengo el corte” y “no muestro ni joyas ni cadenas, muestro el talento que me corre por la venas”. Fue una muestra de técnica, soltura y conexión, reforzada por la reacción inmediata del público y la sonrisa de su padre, el rapero uruguayo Pedro Peligro, que como siempre lo acompañó en escena.
El setlist fue extenso. Sonaron canciones como “BZRP Freestyle Sessions, Vol. 6”, “Fuck el Police”, “Tranky funky”, “Ohh Baby”, “No Cap”, “Cuando el bajo suena”, “Sangría”, “Real Gangsta Love”, “Night”, “The Roof Is on Fire”, “Mamichula” y “Los aparatos”, para cerrar con una potente versión de “Dance Crip”, uno de sus mayores éxitos, que ya cuenta con más de 318 millones de reproducciones en Spotify.
Que haya elegido comenzar en Chile no parece una decisión casual. El público respondió con entusiasmo y el argentino devolvió esa energía con un concierto largo, bien estructurado y claro en su propuesta. La gira continuará en las próximas semanas por Colombia, México, España, Suiza, Suecia y Perú, con más fechas por confirmar.
Trueno está en una etapa de consolidación. La combinación de nuevos lanzamientos, presencia en vivo y una identidad artística definida lo sigue posicionando como una figura relevante del rap latino actual. Empezar esta nueva etapa en Santiago fue una elección con sentido y conexión.
Trueno
Fecha: 30/05/2025
Lugar: Movistar Arena
Productora: Lotus
Fotógrafo: ![]()
![]()
![]()
![]()
Periodista: ![]()
![]()
![]()
![]()












































0 Comments