Iván Molina, baterista de los Santos Dumont: “Estamos haciendo una reedición de Un Día en el Ático”


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El baterista y miembro fundador de los Santos Dumont, Iván Molina, conversó con Agenda Musical respecto a su regreso a los escenarios nacionales, el lanzamiento de canciones inéditas y la creación del nuevo disco de la agrupación, ad portas de su presentación en la Sala SCD de Bellavista para el lanzamiento de SantoSaurus este viernes 24 de julio.

Agenda Musical: ¿Qué motivó la creación del nuevo disco?

Iván Molina: Lo que pasa es que nosotros nos separamos lo más oficial como el 2001, pero no fue en mala onda, sino por tener otras cosas y cansados también de que fue difícil la carrera. Nos juntamos al reeditar un disco de esa época, como el 2007. Hubo buena onda, nunca hubo peleas o nada. Ahí tocamos un año este disco que estábamos relanzando, un disco antiguo. Hace como tres años, Mauricio Melo, el guitarrista, me invitó a tocar en unos premios que se hacen en Concepción que se llama Seres, que es de los espectáculos penquistas, tanto obras de teatro como música y literatura. Ahí nos embalamos, seguimos tocando.

En algún momento salió la idea de seguir tocando y hacer cosas nuevas. Grabamos un disco el año antepasado y ahora estamos sacando la versión digital de ese disco, que eran canciones que hicimos antes de separarnos, por el año 1999 o 2000. El único registro que había de eso era de las Raras Tocatas de la Rock & Pop. Hace dos años las grabamos en estudio, de una forma más oficial, y lo editamos para descarga digital y ahora, con el sello Beast Discos, que es un sello de Concepción sacamos esas mismas canciones en un CD y, además, sumamos unos bonus de esta sesión de la Rock & Pop.

AM: Aquí hay material inédito del Santosaurus, ¿por qué ese EP no alcanzó a ser un disco completo?

IM: Primero grabamos estas cinco canciones hace unos años, que eran canciones de esa época, pero que nunca habíamos registrado en un estudio de la forma en la que se hace un disco. Elegimos las cinco canciones que se nos hacían más pertinentes de estas sesiones para tantear como funcionábamos con este material, considerando que no habíamos grabado hace mucho tiempo juntos. Han pasado como 10 años, uno igual está en otra. Unos más, otros menos, pero se tiene otra aproximación, aun cuando sean música que hicimos nosotros mismos. En lo concreto, era hacer ese disco y, si el experimento funcionaba, pensar en hacer material nuevo. Hemos intentado hacerlo.

Incluso, hubo un intento de que nos produjeran Mauricio y Francisco Durán de Los Bunkers, que tuvimos varias sesiones con ellos, y sacamos unos singles el año pasado, que eran temas nuevos en todo el sentido de la palabra, pero ha tomado más tiempo de lo que suponíamos. Nosotros vivimos todos en ciudades separadas, nos cuesta mucho juntarnos. Nos juntamos un día antes de tocar, ensayamos y tocamos al otro día. Después cada uno se va para su casa, jajaja. Hemos hecho sesiones para juntarnos y probar estas cosas más complejas, pero igual es complicado. Como vivimos en ciudades diferentes, hay que viajar y la logística de los instrumentos es bien compleja.

Entonces, este proceso ha tomado más tiempo del pensado. Hicimos un demo largo, el año antepasado, que era un disco, como 14 temas en tres días. Ahí sentimos que le tenemos que dar más carrete al estar tocando juntos. Siempre que nos juntamos, estamos tocando o ensayando para algo, una grabación o una tocata, hasta sacando temas antiguos, ya que no los tocábamos hace harto tiempo. No hay un momento muy compositivo.

AM: Durante este tiempo que estuvieron separados, ¿en qué otros proyectos has trabajado?

IM: En ese tiempo yo tocaba en una banda que se llama Matorral, tocaba con un grupo electrónico, después me fui a vivir a Valdivia y ahí hice un sello, que aún existe pero que no tengo participación, que se llama Discos Tuetué, con el que se sacó a muchas bandas de Concepción y Valdivia. Salió una revisión de un disco de los Santos que se llama Similia Similibus. Toqué en hartas bandas, como una que se llama Filipino Beach, una banda que se llama Transmition y ahora, que vivo de nuevo en Santiago, toco en un duo, además de los Santos y con Matías Cena

AM: Lanzarán este nuevo disco en un sello de Concepción, ¿cómo está la escena musical en esa zona?

IM: Yo no he ido a Concepción, no sé mucho de lo que pasa, pero igual vamos harto a tocar allá. Mi percepción es que hay muchas bandas, una escena que como industria y en lo musical es muy efervescente. Sé que hay muchas bandas que están haciendo cosas serias, que vienen a Santiago y todo, como Niño Cohete, Mantaraya y Planeta No.
Y, como te decía, la industria generó un festival muy grande, muy bien producido, el REC. Ahí era solo rock de Conce. Fue muy grande. La producción fue igual que un Lollapalooza, súper bien. Y fue mucha gente. Salvo acá en Santiago, no conozco otro lugar en Chile en donde se pueda hacer un evento tan masivo con un cartel de la pura ciudad. Hay mucho movimiento.

AM: ¿Hay algo en los Santos Dumont actuales que no haya existido en sus comienzos?

IM: No lo sé en realidad. Estamos en un proceso positivo pero que, hasta ahora, no ha dado frutos muy concretos. Precisamente por eso no hemos hecho mucho con estos demos que grabamos hace algunos años, solo sacamos un par de singles. Sentíamos que si bien nos gustaba en lo musical, era igual a lo que habíamos hecho antes. No es fácil. Nosotros veníamos tocando desde hace mucho tiempo, como desde el ’90, aunque con este espacio entre medio, pero igual es harto tiempo.

Nunca hemos dejado de ser amigos o de estar contactados. Sentimos que teníamos que darle más vueltas, ponerle lo que sea que salga, más las cosas que nos han pasado en este tiempo. Mi postura es que todos, unos más y unos menos, tenemos que tener cosas distintas de las que hacíamos antes. Si es más de lo mismo… no. Lo que sí me llama la atención ahora es que nosotros tocamos durante mucho tiempo, del ’89 o ’90, y nunca fuimos muy exitosos. Siempre fuimos una banda, considerando el público, de tocatas medias under o alternativas a lo que estaba pasando. Pero ahora siento que hay gente que va a vernos, se sabe las canciones y están un poco más pendientes. No es que sea masivo, pero es raro, eso debió haber sido antes. Y tampoco en este periodo pasó mucho. Estuvimos separados no más.

AM: ¿Será eso por la creación de nuevos espacios o la definición de un circuito de locales para bandas en vivo en Chile?

IM: Sí, puede ser. O quizá, lo pienso ahora, es que el tiempo dio lugar a que más gente conociera lo que hacíamos. En la época que tocábamos nosotros antes estaban los esbozos de internet. Si tu no sonabas en las radios o no salías en los medios, la gente no te podía conocer. Era muy complicado. Ahora uno busca lo que le interesa, no hay ninguna limitante en ese sentido. Ahora debe haber más gente que ha escuchado lo que hicimos, o lo que estamos haciendo, y le gusta.

AM: Trabajaron con Carlos Fonseca, ¿cómo fue aquella experiencia?

IM: Yo trabajé con él cuando estaba en un grupo de Concepción de los ’80 que se llamaba Emociones Clandestinas. Él era el manager de esta banda, lo conocí ahí. Nosotros estábamos en la misma productora en la que estaban Los Prisioneros y todo eso, el Sello Fusión. Yo lo conocía de esa época, éramos amigos y le tenía harta buena onda. Siento que él tenía un respeto musical por lo que hacíamos todos allá en Conce. Con eso hicimos un vínculo que, en el año ’95 cuando ya estaban los Santos, continuó en un contacto. Él llevó a sus manos un CD que sacamos nosotros que era un proyecto que se llamaba Rock en Concepción, que era un compilado de bandas de Conce como para mostrarlas en la radio. Fue de los primeros CD que se hicieron en Chile. Fue un proyecto Fondart, de los primeros, como el Fondart 2. Él lo escuchó y de ahí le gustó Machuca y le gustamos nosotros, además de que tenía el antecedente de que nos conocía en lo personal y todo.

Él en ese momento estaba entrando a trabajar en la EMI, que en ese tiempo todavía era un sello grande, y nos ofreció firmar un contrato. Yo ya había trabajado con él, le tenía bastante respeto y sé que es un tipo muy profesional, sabe mucho. Sobre todo en esa época, cuando recién empezó a haber mucha más gente metida en esos temas de manera seria. En esa época era el único manager grande que tenía ese tipo de trato. Él nos ofreció sacar un disco y nos metió en un proyecto bien grande que se hizo acá en Chile. De ahí salió Lucybell, salieron Los Tetas. Fue como instaurar forzadamente una escena de rock chileno. Era un proyecto de la EMI, lo financiaba la EMI inglesa, le pasaron mucha plata. Salieron en un año como 18 discos de bandas chilenas.

El proyecto, como él lo había planteado, era pensado para que las bandas firmaran por tres discos, con promoción y difusión, todo de primer nivel. Las grabaciones eran en estudios súper caros. Era un poco obvio que del tiraje de estos 18 discos sobrevivieran muy pocos o lograran algo de trascendencia. Él lo tenía claro, por eso era un proyecto de tres discos mínimo, para que los grupos tuvieran una carrera. Más encima aquí no había escena, como que él lo estaba inventando un poco, o forzando. Pero ya con el primero de estos ocho discos, la EMI inglesa dijo que no, que estaban perdiendo plata como locos y bajó el proyecto. Ahí el Carlos dejó de trabajar en la EMI. En ese tiempo, por lo que me contaba, fue súper buena onda. Siendo que le gustaba harto el trabajo de nosotros. Supongo que por una cosa personal y de gustos, él siempre ha estado vinculado, al menos en esa época, con la música que se hacía en Concepción. Era de seguir a esos músicos de los ’80, como Los Prisioneros, que tenían mucho respeto por la escena de Concepción. Era como un referente para ellos. Y eso era un voto a favor de nosotros.

Fue bien bonito participar de ese proyecto, aunque llegó hasta ahí no más, aunque todos lo esperábamos. Nadie se creyó el cuento como tenía que ser. Cuando esto se vino abajo, salió de la EMI y salió con un buen finiquito, tenía un cargo muy importante y todavía tenía el Sello Fusión, con la disquería y todo. Se le ocurrió revitalizarlo y sacó discos de un grupo que se llama Elso Tumbay, que le fue bien, y un disco de nosotros, que nos pagó la grabación del disco, que nos demoramos mucho, que se llama Similia Similibus, que es un disco con hartos invitados, una especie de elefante blanco para nosotros. Al final lo terminamos sacando como dos años después, con la venia de él que era el dueño de los master. Ese fue el disco que reeditamos el 2007.

AM: ¿No hablaron con él cuando lo reeditaron?

IM: Yo pensaba, por cosas de ese tiempo, que el master era nuestro por una cosa como un trueque por algo de esa época, pero en ese momento me aclaró que el master sigue siendo de él, pero que no tiene ningún problema en que nosotros lo usemos. De hecho, nos dijo eso.

AM: Ahora último, pensando en lo que ha hecho con Manuel García, ¿han pensado en volver a trabajar con él?

IM: Nosotros no somos una banda que estemos funcionando en todo el sentido de la palabra como para tener un manager. De hecho, nosotros tenemos el booking La Unión, ellos nos mueven fechas, pero son como cosas bien puntuales ya que igual es un grupo caro de mover y tampoco seguimos siendo muy famosos. Esto funciona con objetivos bien concretos y puntuales. El otro día me encontré con él y todo buena onda. Además que él, en estricto rigor, nunca fue el manager de nosotros. Él hizo estos tratos como parte del sello, pero no como manager.

AM: Ahora sacaron como single “De Vuelta al Hogar”, ¿por qué eligieron esta canción? ¿Tiene algún sentido especial?

IM: Quizá, no lo sé. No recuerdo mucho como lo elegimos. Lo que recuerdo es que esta canción, y otra que se llama “Morir de Sed”, fueron parte de este demo que grabamos hace un par de años. En estas dos canciones alcanzaron a intervenir los hermanos Durán, a darle unas vueltas y hacer una especie de pre-producción. De este set de canciones, fueron a las que les dimos más posibilidades como sensillos y que, a la vez, nos gustaban. Yo creo que algo hay de eso de “De Vuelta al Hogar”, pero no fue que lo hayamos pensado, fue algo instintivo. La letra igual dice harto de esas cosas. Yo creo que el video tiene más que ver con esto de la vuelta.

AM: También saldrá un documental a fin de año.

IM: En rigor, no lo lanzamos nosotros. Se trata de nosotros y todo este periodo, pero lo está haciendo un amigo que se llama Pablo Berthelon. Entiendo que su fuerte es hacer documentales. Hizo uno que se llama “Rosita”, una cantante que escuchaban en la Alemania nazi. Hizo un documental de Emociones Clandestinas también, de ahí llegó a hacer esto. Eso lo está haciendo él. No tengo idea de cuál es su enfoque. En algún momento pensé que sería de todo este periodo, de cómo se iba gestando este eventual disco nuevo, pero al final no sé muy bien de qué se trata. No sé con qué mote lo unifica, quizá por algo del regreso, de volver a hacer las cosas.

AM: A fin de año también será el aniversario n° 20 de “Un Día en el Ático”, ¿piensan hacer algo especial respecto a eso?

IM: No sé si es secreto o no, pero lo va a sacar Beast Discos. Al menos esa es la idea. Estamos haciendo una reedición de ese disco, que es volver a sacarlo. En su época igual le fue bien, sobre todo en la crítica, y sacamos un tiraje… no sé cuántos habrá sacado la EMI. Ese fue el disco que salió con Fonseca. Poca gente lo conoce o lo tiene. De hecho, yo no tengo ninguno.

AM: Quizá aprovechar el circuito actual, hacer un pequeño viaje en el tiempo y traer este disco que no tuvo tanta difusión en los ’90 y tocarlo ahora.

IM: Sí. De hecho, cuando lo saquemos, queremos tocarlo, onda “Los Santos Dumont tocan Un Día en el Ático”. Nos gusta harto. Igual, en ese disco no participó Julián (Peña), el cantante. Él entró justo cuando lo íbamos a lanzar, entonces igual es raro, aunque será algo novedoso en ese sentido. (Mauricio) Melo, el guitarrista, cantaba en esa época, entonces va a ser distinto. No había pensado en esa parte. Vamos a tener que hacer varias adaptaciones.

AM: Con eso de que viven en diferentes ciudades y están volviendo a tocar, ¿cómo se proyectan en el corto plazo?

IM: Mira, la idea está de hacer este nuevo disco, pero en ese sentido, más que sacar un disco, que es lo obvio, está el poder lograr esto que te decía de ver que nos nace realmente de hacer ahora. Esto pasa por tener la oportunidad, o decidirnos quizá, para poder hacerlo y darnos el tiempo de tener ese proceso. Nos pasa que nos juntamos con muchas cosas concretas, funciona muy bien por ese lado, pero hay una parte de componer, sobre todo para nosotros que somos un grupo que aunque uno llegue con una idea igual realizamos mucho trabajo de taller, que no tenemos mucho tiempo de hacerlo. Justamente en esos momentos cada uno ponía lo suyo.
Este demo y estos singles los trabajamos bajo ideas que tenía Julián, un poco hacerle unos arreglos y darle unas vueltas. No hubo mucho de ponerle algo como equipo. Creo que la gracia de eso es poder juntar todas las cosas que no han pasado a cada uno en estos 10 años. Yo siento que estoy haciendo algo muy distinto a lo que hacía en la época que estaba con los Santos. He pasado por otras bandas, entonces es fome que no esté eso. Se siente casi como que estuviésemos tocando covers de nosotros mismos. No estamos tocando en el ahora.

Los Santos Dumont – Lanzamiento SantoSaurus
24 de julio, Santa Filomena 110, Sala SCD Bellavista, 21:00 horas.
Valor entradas: $5.000 (preventa), $6.000 (mismo día) por Ticketek


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