Primal Scream en Chile: Un motor que nunca arrancó


Primal Scream
Fecha: 02 de Marzo de 2018
Lugar: Matucana 100
Productora: Fauna
Fotógrafo: Kena Luppichini

Periodista: Samuel Fuentes

La noche del pasado viernes, en la explanada de Matucana 100, se realizó una nueva jornada de música a cargo de Fauna con los británicos de Primal Scream a la cabeza.

En la fría noche, anticipando la pronta llegada del otoño, se reunieron cientos de personas para ver la cuarta aparición del conjunto de Bobby Gillespie en nuestro país, show que fue precedido por una correcta –pero no ajena a problemas técnicos– presentación de Alejandro Paz y los Resentidos.

Fue después de los cerca de 45 minutos del músico nacional que empezó a llegar más gente al recinto de Estación Central, el que también contaba con dos barras de alcohol, tiendas de comida e incluso un stand de tatuajes, todo junto a las numerosas cámaras de fotografía de diversos medios que capturaban a las personas que llegaron a esta reunión social.

Con algunos minutos de retraso, que pasaron mucho más desapercibidos que si hubiesen pasado en otro concierto, apareció el cuarteto encabezado por Gillespie para interpretar uno de los clásicos del Screamadelica (1991): “Slip Inside This House”.

Aquí nuevamente se reprodujeron los problemas de sonido, los que incluso llevaron al frontman a dejar el escenario momentáneamente. Afortunadamente, estos llegarían solo hasta ahí y el resto de la jornada estaría en total normalidad.
Y aquel no era el único clásico del rock alternativo británico que tendría preparado el conjunto, ya que luego sumó a «Jailbird» y «Can’t Go Back», todo a pesar de que el público se dividiera claramente en los más fanáticos en las primeras filas y una tibia recepción por parte del resto del público.

Dentro del espectáculo, lo que más llamaba la atención era la calidad de Andrew Innes en la guitarra con su ya clásico sombrero, siendo él el encargado de dar fuerza a cada una de las canciones del comienzo del setlist. Aquí aparecerían dos pertenecientes a su sexto disco, XTRMNTR (2000): «Shoot Speed/Kill Light» y «Kill All Hippies».
«Higher Than the Sun», también de Screamadelica y lo más cercano al new wave en lo que llevábamos de concierto, prendió un poco más al público… pero poco. Por su parte, Gillespie e Innes levantaban sus manos en cada oportunidad para hacer participar al público, pero esto no surtía gran efecto.

Así como del rock alternativo habíamos pasado al sonido oscuro ochentero, luego saltamos a un pequeño trozo de «Some Velvet Morning» y luego una canción que -según el mismo vocalista- llega al área del country: «(I’m Gonna) Cry Myself Blind». Estos saltos son entendibles en un concierto de una banda con una larga trayectoria como la de Primal Scream, pero para los no-fanáticos puede ser algo brusco y desconcertante.

Llegando a la parte final del setlist, aparecieron dos de los más grandes éxitos de esta agrupación salida de Glasgow, Escocia: «Loaded» y «Rocks». Aquí la gente ya entró de lleno y se hizo parte del show, aunque con cerca de 40 minutos de retraso.
Poco después, la banda terminó su primera parte del show, tocando más de diez canciones en una hora debido a las nulas pausas con las que contaban entre canción y canción.
Al volver al escenario, Gillespie y compañía presentaron tres canciones más: “I’m Losing More Than I’ll Ever Have» de su álbum homónimo, «Come Together» y «Moving It Up» de Screamadelica.
Lo de los escoceses fue una presentación más que correcta, pero muchas veces la conexión con el público no ayudó en lo más mínimo. Todo podría haber sido peor si esas tres o cuatro filas frontales no hubiesen gritado y saltado tanto, ya que desde aquel límite hacia atrás se sentía mucha lejanía, como un motor que nunca alcanzó a arrancar.


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agendamusical

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