Magma en Chile: Un trance infinito


Magma

Fecha: 23 de noviembre de 2017
Lugar: Teatro Nescafé  de las Artes
Productora: Stgo Fusion
Fotógrafo: Kena Luppichini

Periodista: Freddy Véliz

Luego de cuatro años de su debut en Chile, los franceses Magma, comandados por su genio creador Christian Vander, regresaron por este lado de Los Andes para, nuevamente, deleitarnos con su inquietante y particular propuesta musical.

A48 años de su formación, Vander mantiene aún activa su banda, que a estas alturas se ha convertido en un verdadero culto de la música de vanguardia, un conjunto que no conoce de etiquetas, sino que pertenece a un mundo sonoro único en su especie, conjugando influencias que datan del legado jazzístico de John Coltrane a las composiciones vanguardistas de Ígor Stravinsky, pasando por la psicodelia y experimentaciones propias de bandas de rock de la segunda mitad de la década del sesenta. Vander, baterista, cantante y quién además creador de todo el concepto que engloba a Magma, absorbe amplios estímulos musicales para obtener los resultados que pudimos ver esta noche de jueves en el Teatro Nescafé de las Artes.
Con un aforo al tope de su capacidad, y algunos minutos pasados las 21:00 horas, los ocho músicos que comprenden la actual formación de Magma, suben al escenario en medio de una estruendosa ovación, que de entrada los dejó perplejos, y observaban incrédulos al público, antes de tomar cada uno sus posiciones y comenzar un viaje imparable por las intrincadas estructuras instrumentales, por los cuales son históricamente conocidos. El culto Magma en Chile es fuerte, y, si bien el recinto soporta una capacidad de solo 900 personas, es una considerable cantidad para una banda del estilo de los franceses.
En el marco de su The Endless Tour 3, nos presentaron sus tres suites fundamentales, que representan el concepto general de la discografía de Magma. La trilogía “Ëmëhntëhtt-Ré” es la suite que abre este reencuentro con el colectivo galo, un recorrido que nos abduce en un trance donde lo misterioso, hipnótico y contemplativo, va paulatinamente variando hacia pasajes corales luminosos, épicos, repletos de texturas armónicas, sostenidas en las tres voces a cargo de Stella Vander, Isabelle Feuillebois y Hervé Aknin. Una pieza de tres cuartos de hora, que sinceramente pasan volando entre la portentosa gama instrumental, donde cada músico cumple una tarea sustancial.

Con Benoit Alziary en el vibráfono, Philippe Bussonnet en el bajo, Rudy Blais en guitarra y Jérôme Martineau en teclados -estos dos últimos, los miembros más recientes del conjunto- conforman una pared sonora que se desenvuelve en extraordinarios vaivenes rítmicos, complementando perfectamente la síncope de Christian Vander tras la batería, quien cual director de orquesta va guiando los compases desde medios tiempos, hasta acelerar en una carrera de redobles imparables , con quiebres repentinos que trasforman el ambiente en una esquizoide vivencia sensorial, que va repitiéndose una y otra vez en “Theusz Hamtaahk” con los movimientos Theusz Hamtahk, Wurdah Ïtah y Mekanïk Destruktïw Kommandöh. Hasta ahí el viaje parecía concluir cuando el público se pone de pie para aplaudir y ovacionar a los músicos, mientras Isabelle Feuillebois toma el micrófono y en un perfecto español, nos define como el mejor público del mundo, valiéndose de los aplausos de los casi mil asistentes al teatro de calle Manuel Montt.

Es imposible llegar a definir fielmente lo que significa un concierto de Magma, todo lo que se escriba sobre ellos, es poco respecto a lo verosímil de un encuentro directo con su música desde una butaca. Cuando comienzan a oírse los compases de “Kobaïa” el público ya estaba rendido ante la intensidad vivida con las dos piezas anteriores, pero “Kobaïa” es una de esas obras imprescindibles para comprender de alguna forma el universo Magma. Cuando la banda se retira, mientras estaban por cumplirse las dos horas de concierto, el público aplaudía de pie negándose a abandonar el lugar, las luces se mantienen apagadas, lo que es una señal de un posible regreso de Vander y compañía, y tal cual lo creímos, reaparece el líder y mentor de toda esta explosión vanguardista, ahora frente al micrófono y acompañado por Alziary y Martineau, vibráfono y teclado respectivamente, para bajar las revoluciones y despedirse con la serena “Ehn Deiss” extraída de su proyecto Offering, parsimoniosamente van sumándose Stella, Isabelle y Hervé, junto a los demás músicos para entregarnos un final sublime, de fuerte emocionalidad. El viaje ha finalizado, volvemos a poner los pies en la tierra, mientras nos invitan a su íntimo concierto acústico este viernes en el Teatro Municipal de Santiago.

Una jornada cargada de un sinfín de sensaciones, provocadas por la peculiar e inimitable obra de Magma, banda que hace casi cinco décadas, definió un nuevo concepto musical bautizándolo como Zeuhl, creando un nuevo lenguaje como el kobaïano, y cimentando todo un imaginario sonoro y conceptual que hasta el día de hoy nos sigue sorprendiendo. La música no tiene límites, y para Magma claramente estos límites no existen.

 

 


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