FOTOS | Iron Maiden en Chile: dos noches para celebrar 50 años de arraigo a una tierra que les pertenece, en música y espíritu


De las grandes bandas internacionales que parecieran pertenecer a este lado del mundo, Iron Maiden debe estar en el podio. Su increíble historia con Chile nació en 1992, luego de su fallido debut, cuando ocurrió el conocido veto por parte de la Iglesia Católica y el gobierno de ese entonces. Así, de la forma más impensada, se dio inicio a un largo viaje de innumerables conciertos icónicos en Chile, donde la Doncella de Hierro ha forjado una fiel legión de seguidores. Y ayer, domingo 1 de noviembre, eso se volvió a reflejar, porque Iron Maiden volvió a presentarse en el Estadio Nacional, cerrando dos jornadas consecutivas en Santiago como parte de su gira Run For Your Lives World Tour, con la que celebra sus 50 años de tremenda historia.

El concierto tuvo como principal atractivo un repertorio centrado en los primeros nueve discos de su discografía, publicados entre 1980 y 1992. Una selección que permitió recuperar canciones que no siempre tienen espacio en las giras habituales y que, para muchos seguidores, son parte fundamental de la historia del grupo. No era una presentación para mostrar material nuevo ni para experimentar con el setlist. La idea era volver a los años en que Iron Maiden construyó buena parte de su identidad, esa que tanto cautivó a los miles de chilenos que ayer se hicieron presente en el coloso de Ñuñoa.

Apenas comenzó a sonar la melodía de “Doctor doctor”, el estadio tomó forma de caldera, con todos los fanáticos saltando al ritmo de la legendaria canción que hace de intro para cada show de Maiden. Luego vino la canción instrumental “The Ides of March”, y minutos después aparecieron los protagonistas. Bruce Dickinson en voz, Steve Harris en bajo y coros, Dave Murray en guitarra, Adrian Smith en guitarra y coros, Janick Gers en guitarra y Simon Dawson en batería. Este último se incorporó a las presentaciones en vivo en 2024, tras el retiro del histórico Nicko McBrain de las giras después de 42 años junto a la banda.

“Wrathchild” y “Killers” se hicieron presentes, ambos temas de la primera etapa de Maiden, marcada por el sonido más crudo de los discos “Iron Maiden” (1980) y “Killers” (1981), todavía con el recuerdo de Paul Di’Anno muy presente, vocalista de esa emergente formación y que falleció en 2024.

La primera gran euforia general de la noche llegó con la clásica “Phantom of the Opera”. Sus cambios de ritmo, las guitarras armonizadas y los extensos pasajes instrumentales siguen siendo parte de lo que hizo diferente a la banda desde sus comienzos.

Con “The Number of the Beast” llegó uno de los himnos más reconocibles de Maiden y de toda la historia del heavy metal. La canción, publicada en 1982, marcó también la entrada definitiva de Bruce Dickinson en la historia del grupo y sigue siendo uno de esos temas que generan una reacción inmediata apenas comienzan a sonar sus primeros acordes. Como es  lógico, fue el primer momento en que los celulares se levantaron en masa.

La selección de esta gira también permitió recuperar composiciones que no aparecen con tanta frecuencia en sus conciertos. Este fue uno de los grandes puntos de esta gira, porque temazos como “Infinite Dreams”, del disco “Seventh Son of a Seventh Son” (1988), fue una de esas sorpresas. Esta canción, tanto por sus melodías como por el desarrollo instrumental y ese sonido más progresivo que la agrupación exploró durante la segunda mitad de los ochenta, la ha convertido en un clásico que pocas veces se ha podido disfrutar en vivo.

La noche siguió con otros inflables, como  “Powerslave” y “2 Minutes to Midnight”, dos. La primera destaca por sus arreglos y referencias al antiguo Egipto, mientras que la segunda mantiene vigente su crítica a la amenaza nuclear y los conflictos bélicos. A continuación llegó otro gran momento de la jornada, con “Rime of the Ancient Mariner”, otra de las composiciones más esperadas por quienes conocen bien la discografía de la banda. Sus más de trece minutos, inspirados en el poema de Samuel Taylor Coleridge, permiten apreciar el lado más elaborado de Steve Harris y compañía. Sus más de 10 minutos de duración, con quiebres y armonías de Dickinson notables, la han convertido en una de las favoritas de los fanáticos de Maiden, y eso se notó.

Después vinieron “Run to the Hills” y “Seventh Son of a Seventh Son”, otros dos increíbles temas que desataron los saltos y los coros al unísono de todos los presentes en el reducto ñuñoíno. Finalmente, “The Trooper” hizo su aparición, sin duda, el momento que más captó la atención de todos los asistentes, como suele ser en los shows de Maiden. Hasta ese instante, el sonido de la banda había sido increíble, como si los años no pasaran por esas viejas cabelleras e instrumentos que han dado la vuelta por el mundo entregando las mejores melodías y composiciones de heavy metal.

Ya en el encore del setlist, los ruidos de bombardeos y el conocido discurso de Winston Churchill se hicieron notar, con lo que llegó la hora de “Acces High”. La canción, también del disco “Powerslave”, volvió a provocar una locura general, con ese tan clásico coro que se hizo escuchar en todo Santiago. Aquí vale destacar la gran presencia de Dickinson, quien cambiaba de vestuario a medida que la canción lo requería. Todo un frontman del metal.

Pero si hay un tema que tiene un significado especial cuando Iron Maiden toca en Chile, ese es «Fear of the Dark». La reacción comenzó apenas se reconocieron sus primeros acordes y rápidamente el Nacional se convirtió en un coro común. Es una escena que se ha repetido en cada visita de la banda y que difícilmente pierde su efecto, incluso después de tantas presentaciones en nuestro país. Las luces de los celulares hicieron lo suyo y así se dio una de las postales más bellas de la jornada.

Con “Wasted Years”, el clásico tema que habla sobre el paso del tiempo y cómo aprovecharlo, se dio un enérgico cierre a un show que congregó a miles de familias metaleras. Porque los conciertos de los británicos son así, con diversas generaciones unidas por el amor al heavy metal.

Punto aparte fue el uso de bengalas por parte de algunos asistentes. Bruce Dickinson manifestó abiertamente su molestia con quienes encendieron estos artefactos, pese a las solicitudes de la banda para evitar su utilización durante los conciertos.

El tema ya había aparecido en otras fechas de la gira por Latinoamérica, donde el humo de las bengalas también había generado problemas durante las presentaciones. En el caso de Dickinson, existe además un antecedente que hace comprensible su preocupación, dado que en 2015 fue diagnosticado con cáncer de lengua y garganta, enfermedad que logró superar después de un tratamiento. Por lo mismo, la exposición a humo y otros elementos irritantes es algo que el cantante prefiere evitar.

En Santiago volvió a dejar claro que no estaba de acuerdo con esta práctica. Y aunque para algunos pueda parecer parte de la tradición de los conciertos de rock y metal, lo cierto es que la banda había pedido expresamente que no se utilizaran. Aún así, el domingo se vio menos bengalas que el sábado, lo que se notó en que el vocalista no uso comentario sobre tal hecho durante el segundo concierto.

Otro de los puntos que generaba curiosidad era la presencia de Simon Dawson en la batería, quien asumió el puesto después del retiro de Nicko McBrain a fines de 2024. Reemplazar a un músico que estuvo más de cuatro décadas detrás del instrumento no es menor, especialmente considerando lo importante que ha sido su trabajo para el sonido de Iron Maiden. Dawson respondió bien al desafío, manteniendo el ritmo y la estructura de las canciones sin intentar imitar necesariamente a su antecesor. Aún así, el recuerdo de Nicko sigue latente en los fanáticos.

Bruce Dickinson, por su parte, sigue siendo una de las principales figuras del espectáculo. A sus 68 años mantiene una presencia muy activa sobre el escenario, se desplaza constantemente y conserva buena parte de la potencia vocal que lo ha caracterizado. Steve Harris continúa siendo el motor de la agrupación, mientras que Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers mantienen esa combinación de guitarras que ha sido una de las marcas registradas de Maiden durante tantos años, algo que ninguna otra banda ha hecho de manera semejante, con tanta maestría por parte de sus tres guitarristas.

Así terminó una nueva gira de Maiden en Chile, quienes prometieron volver pronto, pues así lo dijo Dickinson al cierre de la segunda fecha. Y cómo no, si la Doncella de Hierro ya es un habitual en el Nacional, y por lo que presentaron ayer, les queda el aguante necesario para venir, por lo menos, una vez más.

Iron Maiden

Fecha: 01/11/2026
Lugar: Estadio Nacional
Productora: DG Medios
Fotógrafo:    @cqphotographer
Periodista: Vicente Flores   @


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