Este domingo 1 de noviembre, se vivieron dos grandes espectáculos para los fanáticos del rock: Iron Maiden en el Estadio Nacional y Opeth en el Santander Arena. Este último se enmarca en el inicio de la gira latinoamericana de los suecos, quienes salieron al escenario puntualmente a las 20:00 horas.
Si bien el recinto capitalino redujo su capacidad aproximadamente a la mitad, la cancha y casi la totalidad de las plateas estaban ocupadas por la fanaticada nacional de este clásico de la música progresiva.
Con un carismático Mikael Åkerfeldt, Opeth abrió los fuegos con §1 de su más reciente disco The Last Will and Testament, seguida de Hjärtat vet vad handen gör y Godhead’s Lament, cuyo coro fue el primeros de los muchos coreados a todo pulmón por los asistentes. §7 sonó a continuación.
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El recorrido musical continuó con The Devil’s Orchard, cuya energía se apoderó del público, especialmente de quienes en cancha no dudaron en saltar, agitar las manos y cantar a todo pulmón, a la vez que coreaban con cariño “Peluca”, en alusión al guitarrista de la agrupación, Fredrik Åkesson.
La melancólica Windowpane (2003) se impuso, posteriormente, en el setlist; al igual como lo ha hecho en las plataformas de streaming, tomando en consideración que esta es la melodía más exitosa de Opeth a nivel comercial, liderando las reproducciones con más de 40 millones en Spotify. Durante esta, además, Åkerfeldt se lució con un aplaudido solo.

Además de la música, los suecos plantearon una puesta en escena acorde a sus interpretaciones. Las pantallas del Santander no estaban de adorno enfocando a los músicos, sino como un accesorio necesario para sumergirse en la mágica vibra de todas y cada una de las canciones.
Como ocurrió en varios momentos de la noche, tras la calma viene el desborde y, en este caso, fue de la mano de The Grand Conjuration, donde el vocalista dejó en claro la versatilidad de su voz con guturales que ocuparon los diversos rincones del Santander Arena. Sin embargo, esto sería sólo la antesala para la euforia que causó Demon of the Fall, una de las más disfrutadas durante la jornada.

En medio de las interpretaciones, Opeth no sólo mostró cercanía con su público, halagando la energía que aportaron al espectáculo, incluso calificó a los espectadores chilenos como los mejores en el mundo. Por su parte, la fanaticada respondía a los comentarios con aplausos y vítores.
La noche siguió con otra de las melodías de su más reciente trabajo, §3, como antesala a dos grandes clásicos: The Drapery Falls y Hex Omega, los que hicieron explotar al recinto de Santiago Centro.

La complicidad fue mutua entre el público y Opeth, quienes incluso jugaron con los presentes al animarlos a seguirlos en la interpretación de You Suffer, cover de Napalm Death, pero con lo que no contaba la fanaticada es que sólo eran los primeros dos o tres segundos de la canción. Esto desató las risas de todos y cada unos de quienes estaban presentes en el Santander Arena.
La noche la cerró la épica Deliverance, cuyos más de 10 minutos de duración, causaron una catarsis colectiva que tuvo de todo: melancolía, mosh, euforia y tranquilidad.
Opeth
Fecha: 01/11/2026
Lugar: Santander Arena
Productora: FanLab
Fotógrafo:
@nelsongalaz.cl
Periodista: Cata Ruiz Ravello



















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