La reprogramación de su visita dejó una coincidencia inesperada: cuando Jorja Smith llegue a Santiago, no solo tendrá Falling or Flying como referencia, sino también What Are The Odds, un nuevo álbum que lleva su relación con la música bailable a otro lugar. Dos discos que permiten observar cómo ha cambiado su manera de contar historias sin abandonar el R&B que la dio a conocer.
Hay visitas que terminan ofreciendo más de lo que prometían. La de Jorja Smith a Chile es una de ellas. La cantante británica llegará al Teatro Caupolicán los días 3 y 4 de noviembre, en una etapa distinta de la que acompañaba el anuncio original de su gira Falling or Flying. Desde entonces publicó What Are The Odds, su tercer álbum de estudio, y el repertorio de su carrera sumó un nuevo capítulo.
El resultado es una especie de 2×1 musical: dos discos que conviven en una misma visita, pero que también muestran dos momentos de una artista que nunca ha parecido demasiado interesada en quedarse quieta.
Cuando publicó Lost & Found en 2018, Jorja Smith ya tenía una voz reconocible y una manera particular de abordar el R&B y el soul. Canciones como “Blue Lights” y “Where Did I Go?” mostraban una intérprete capaz de moverse entre la intimidad y la observación social, con letras que no necesitaban grandes gestos para dejar una impresión. El reconocimiento internacional llegó pronto, pero su carrera no avanzó como una búsqueda constante de repetir aquella fórmula.
Entre ese debut y su segundo álbum apareció Be Right Back (2021), un trabajo más breve e introspectivo. Después llegó Falling or Flying, publicado en 2023, donde la incertidumbre dejó de ser solamente un tema lírico y también se convirtió en una decisión musical.
Caer, volar y cambiar de dirección
Falling or Flying es un disco atravesado por las contradicciones. Su título resume una sensación que puede aparecer en distintos momentos de la vida: no siempre es fácil distinguir si uno está avanzando o perdiendo el equilibrio. Smith llevó esa idea a canciones que alternan vulnerabilidad, deseo, frustración y momentos de mayor energía.
En lugar de permanecer dentro del R&B más tradicional, el álbum abre espacio para otros sonidos. “GO GO GO” incorpora guitarras y una energía cercana al pop punk, mientras “Little Things” recupera el pulso del UK garage y convierte una atracción romántica en una canción hecha para moverse. En otros momentos, como “Try Me”, la tensión emocional se transforma en ritmo y actitud.
Ese contraste es parte de lo que vuelve interesante al disco. La voz de Smith conserva su carácter, pero ya no ocupa siempre el mismo lugar: puede descansar sobre una producción contenida o enfrentarse a una instrumentación más inquieta. En su reseña de 2023, Pitchfork destacó precisamente los momentos en que la cantante se permite una interpretación más libre y física, en lugar de apoyarse únicamente en la delicadeza vocal que marcó parte de su debut.
La expansión sonora también estaba vinculada a una búsqueda personal. Smith había vuelto a Walsall, su ciudad natal, después de vivir en Londres, y habló públicamente sobre las dificultades de convivir con la exposición y las expectativas que acompañan la fama. En ese contexto, Falling or Flying puede escucharse como el registro de alguien que intenta encontrar una posición propia, incluso cuando todavía no tiene todas las respuestas.
No se trata de una ruptura definitiva con su pasado. Más bien, el disco deja claro que su identidad musical no depende de un solo ritmo ni de una única manera de interpretar las emociones.
Del conflicto a la pista de baile
Tres años después, What Are The Odds propone otro movimiento. Publicado el 21 de agosto de 2026 y producido junto a P2J, colaborador habitual de la cantante, el álbum toma como punto de partida la relación que ambos desarrollaron alrededor de “Little Things” y amplía esa inclinación hacia la música de baile.
Aquí aparecen con mayor protagonismo el UK garage, el 2-step, el house y distintas vertientes de la música electrónica británica, junto con influencias del afro house y el afrobeats. La colaboración con Wizkid en “Alive” y la participación de Devlin en “This City” también conectan el disco con diferentes espacios de la música británica y africana contemporánea.
Pero la pista de baile no funciona solamente como un cambio de escenario. En “What Are The Odds” y “What’s Done Is Done”, por ejemplo, las relaciones personales, el desencanto y la necesidad de tomar distancia conviven con una producción que invita al movimiento. La emoción no desaparece: cambia la forma en que se expresa.
NME leyó el álbum como una búsqueda de catarsis a través de la música bailable, mientras Rolling Stone UK destacó cómo Smith consigue llevar sus dudas y conflictos hacia arreglos más rítmicos. Pitchfork, en cambio, cuestionó que la producción mantuviera una atmósfera demasiado uniforme en algunos pasajes. Esa diferencia entre lecturas es interesante: What Are The Odds puede sentirse como una liberación respecto de ciertas expectativas, aunque su apuesta por el sonido de club no siempre tenga la misma fuerza en todas sus canciones.
El cambio también tiene un componente de continuidad. Smith ya había explorado el garage en trabajos anteriores y “Little Things” anticipaba parte de esta dirección. Lo nuevo no es que descubra la música bailable, sino que decide darle un lugar central en un álbum completo.
Dos discos para entender el presente de Jorja Smith
Escuchar Falling or Flying junto a What Are The Odds permite reconocer una evolución que no depende únicamente de los géneros. En el primero, la incertidumbre parece estar ligada a la necesidad de entender dónde se encuentra la artista y qué quiere hacer con su carrera. En el segundo, esa inquietud sigue presente, pero aparece acompañada de una mayor disposición a dejarse llevar por el ritmo.
Hay una pregunta que atraviesa ambos trabajos: ¿cómo seguir cambiando sin perder aquello que hace reconocible a una artista? Smith no responde con una declaración de principios, sino con canciones que prueban distintas posibilidades. A veces el resultado es más introspectivo; otras, invita a bailar. En ambos casos, la voz y la manera de abordar las relaciones humanas mantienen el hilo conductor.
Por eso, la coincidencia entre estos dos álbumes convierte la visita a Chile en algo más que una oportunidad para escuchar canciones de distintas etapas. También permite observar una transición en marcha, desde un disco que exploraba la sensación de estar cayendo o volando hasta otro que encuentra en el movimiento una forma de procesar lo que ocurre.
Jorja Smith se presentará el 3 y 4 de noviembre de 2026 en el Teatro Caupolicán de Santiago. La gira conserva el nombre de Falling or Flying, pero el presente de la cantante ya incluye otro disco y nuevas coordenadas sonoras.
El «2×1» no consiste solamente en tener dos álbumes sobre la mesa. Es la posibilidad de escuchar cómo una misma artista puede cambiar de dirección sin dejar de reconocerse en sus canciones.



















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