Lo que antes mirábamos con envidia de Europa, hoy en día, se ha ido volviendo realidad con mayor naturalidad de lo que nos damos cuenta. Los festivales que mezclan distintos estilos, con bandas legendarias impensadas de tenerlas juntas, se ven mucho más seguido y el público de a poco ha ido entendiendo su dinámica. La nueva versión de Masters of Rock en nuestro país este año cuenta con dos jornadas y la primera que pudimos vivir tenía como cabeza de cartel a Judas Priest, la gloriosa primera venida a Chile de Savatage, Opeth y los nacionales Pentagram.
Celebrando 40 años de historia, liderados por Anton Reisenegger, Pentagram se ha galardonado como una institución del metal nacional. Bramando de forma incontrolable, abren la jornada con “Fatal Predictions” que vio la luz el año 1987, para seguir con “Demented” del tiempo de su vuelta a reformarse en el año 2001, luego de casi 10 años de estar separados. “Evil Incarnate” y “Demoniac Possesión” por supuesto fueron los puntos altos de su presentación, siendo el segundo, el momento en que la adrenalina llevó a los más entusiastas a armar el mosh. La mayoría de mucha juventud, en donde muy probablemente haya sido la primera vez que tenían la oportunidad de ver a una de nuestras leyendas en vivo y que alegra mucho así sea, porque mantienen la constancia de este género que a pesar de los años, sigue creciendo y ganando adeptos.
Los suecos de Opeth vinieron a deleitarnos con la elegancia de su death metal progresivo tan característico y único. Liderados por Mikael Åkerfeldt, alias “Miguelito” para su fiel fanaticada, se daba el tiempo para deleitarnos con su música y luego sostener constantes bromas con el público. Quienes podían salir de su estado catatónico por el espectáculo musical que estaban viviendo y poder reír en incontables oportunidades. Palabras como “Sí, gracias, sabemos que somos asombrosos” o jugar con sobrenombres a sus integrantes como “El Peluca” y “El zombie”, sabían mantener expectantes a la multitud.

Su visita se encuentra en el marco de promocionar su último disco “The Last Will and Testament” (2024), de dónde se pudieron desprender las grandiosas canciones § 1, 3 y 7, que tenían un enorme poder de impacto, tanto por su sonido, impecable ejecución y solidez en su interpretación. Cabe destacar la intromisión de un tercer brazo fantasma que se adiciona en la batería para §7, llevando el ritmo en el hit hat, mientras Waltteri Väyrynen, se dedica al resto de malabares en los tambores, realmente un show visual y auditivo tremendo. Por supuesto hubo tiempo para algunos clásicos como “In My Time of Need”, “Ghost of Perdition” y la que cerró su presentación “Deliverance”, que dejaron un muy buen sabor a los presentes que ya llenaban todas las localidades del Movistar Arena.
El mayor impacto en los nombres de este festival, estaba marcado por el anuncio de Savatage no solamente en Latinoamérica, sino la vuelta a tocar en vivo de una de las agrupaciones más longevas del heavy power metal progresivo que ha visto Estados Unidos. Su última aparición databa del año 2015 de forma especial en Wacken, luego de estar sin actividad unos 15 años. Dado los inconvenientes de salud de su creador Jon Oliva que lucha contra una esclerosis múltiple y enfermedad de Ménière, los nombres de quienes estarían al frente eran un misterio.
Suena la intro de “The Ocean” y los corazones ya comenzaban a latir más fuertemente de forma automática, para hacer vibrar el recinto y saludarnos con “Welcome”, que hizo corear de forma automática a los fanáticos que se veían sonrientes por todos lados. No pararon de sacar clásico tras clásico sin parar, con “Jesus Saves”, “The Wake of Magellan” o “Dead Winter Dead”, rematando la seguidilla con la poderosísima “Handful of Rain”. El público completamente absorto, impactados completamente por el nivel de sonido, probablemente el mejor de toda la jornada, un nivel de definición envidiable, la ejecución perfecta, con Zak Stevens cantando espectacular y con una impetuosidad enorme que tenía ganado completamente al respetable, incluso a aquellos quienes no los conocían.

Nadie estaba indiferente a la grandiosidad del espectáculo que presentaban. Algunas lágrimas se vieron con la interpretación de “Chance”, en un acto muy bello y lleno de emociones. Y el punto enorme se vino encima con una seguidilla de regalos a todos sus fanáticos más acérrimos, comenzando con “Gutter Ballet”, siguiendo con “Edge of Thorns”, bajando la intensidad de la velocidad con “Believe”, pero de enorme emotividad y rematando con la muy cantada a todo pulmón “Sirens”, que presentaba su canción más antigua y de las más queridas por su audiencia. Un momento impactante y legendario que tuvimos la suerte de vivir por primera vez en nuestro país, para dar paso a un cierre adrenalínico y lleno de alegría con su mayor éxito: “Hall of the Mountain King”.
Una presentación redonda, de una admirable fortaleza, que mezcló el buen sonido, con canciones maravillosas, un cuidadoso show en las pantallas de fondo, que cambiaban con cada canción, con movimientos y sumando un espectáculo sin puntos bajos, dejando muy en claro que Savatage tiene claro cómo cumplir con todas las aristas para entregar arte desde todos sus ángulos. Y por supuesto, ya anunciaron un futuro regreso, para entregar un setlist de mayor amplitud.
El querido Rob Halford tiene 73 años y luego de presenciar su interpretación vocal en la jornada, solamente se puede deducir una cosa: No es humano. Es imposible que en cada venida se sienta en mejor estado, con tanto ímpetu, y gozando de mejores puntos culminantes. Judas Priest llega a Chile como parte de su gira “Invincible Shield” y abriendo con la electrizante “Panic Attack” provocando que el Movistar Arena casi se viniera abajo. Una algarabía enorme, lleno de gritos adrenalínicos y los ojos brillantes de cada alma que se encontraba en el lugar.

A pesar que la gira era de su último disco y adicionó las canciones “Crown of Horns” y su homónima “”Invincible Shield” el show estuvo muy cargado a los clásicos, con algunas sorpresas de discos que tenían olvidados en el tiempo y el espacio como Sad Wings of Destiny con “Victim of Changes” o Sin After Sin, con una de las canciones más cantadas a todo pulmón de toda la jornada “Sinner”. Una interpretación de lujo, con Richie Faulkner demostrando que mantiene un nivel de oficio envidiable e inalcanzable y por qué se ha ganado el lugar en una de las bandas más importantes de toda la historia. Nos hicieron cantar con “Breaking the Law” en donde la asfixia en la cancha hacia mantenerse impertérrito y firme, porque a eso se va a un recital: A vivir la experiencia completa que entrega una banda de este nivel.
Qué nivel de coros se escuchaban en “Turbo Lover”, si se cerraban los ojos podías sentir cómo se iba elevando cada nota, escalando una sobre la otra de las aproximadamente 15 mil personas que se aportaron en el recinto, extrañamente uno de sus discos que fue más criticado, pero que anoche hacia cantar a todos como si del mejor tema de la historia se tratara. Los puntos más altos por supuesto estuvieron de la mano del primer cierre de su presentación con “Painkiller”, su mayor éxito en la historia, que les valió el carácter de legendarios ya en el año 1990, “Electric eyes” y el cierre final que llegaba con “Hell Bent for Leather” y “Living After Midnight”.
Le dicen el Metal God… ¿Alguien podría dudar de que ese término haya estado mal usado? Quienes han podido vivir la experiencia Judas Priest en vivo, jamás podrían dudarlo.
La primera jornada estuvo marcada por el nivel de impacto de sus expositores musicales, quienes mantuvieron una belleza única de entrega, nivel musical, emotividad y, por supuesto, absolutas leyendas que ha dado la humanidad. Somos realmente afortunados de tener estas oportunidades tan a la mano en nuestro país actualmente, lo que nos deja un tremendo trabajo de cuidarlos, asistir y seguir gozando de estos lujos. Pronto veremos lo que depara su segundo día.
Masters of Rock
Fecha: 23/04/2025
Lugar: Movistar Arena
Productora: The FanLab
Fotógrafo:
@cqphotographer
Periodista:
@



















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