James Blunt en Chile: nostalgia viva y carisma absoluto


Veinte años después del lanzamiento de su disco debut, Back to Bedlam, James Blunt regresó a Chile con una gira que mezcla nostalgia, humor y una conexión genuina con su público. La noche partió unos minutos antes de lo previsto y desde los primeros acordes quedó claro que sería una noche cargada de emociones.

Blunt inició el recorrido cronológico de su álbum con High, seguida por la popular You’re Beautiful, ante un público más encendido que nunca, que se encargó de cantarla a todo pulmón, dándole soporte emocional a cada frase de este clásico de los 2000.

La tercera melodía, Wisemen, también fue ampliamente coreada. Posteriormente, durante la interpretación de Goodbye My Lover, Blunt se sentó al piano y ofreció uno de los momentos más íntimos de la noche, en el que también demostró su talento con los instrumentos musicales. Los presentes respondieron con una ovación sentida.

Entre interpretación e interpretación, el británico no dejó pasar la oportunidad de bromear con su fanaticada: habló en español con soltura, pese a el escaso conocimiento que él mismo declaró tener sobre el idioma, y se rió de los 20 años del disco, diciendo que “el álbum es viejo, y ustedes (el público) también”. Asimismo, reconoció a sus nuevos fans y a quienes fueron “arrastrados por sus novias”, con un tono simpático que conectó con todos.

Uno de los relatos más extravagantes de la noche vino antes de So Long, Jimmy, cuando contó una historia sobre su amigo Billie, quien convivió con Blunt por más meses de los esperados e inspiró esta canción.

En otro momento destacado, fue cuando el músico decidió bajar del escenario y recorrer la cancha, saludando a los asistentes con naturalidad, en un gesto que rompió cualquier barrera artista-público.

A nivel técnico, el sonido estuvo bien balanceado, sin excesos, permitiendo que la voz no se viera opacada. La iluminación fue sobria, dejando que fueran las emociones y no los efectos los que dominaran la escena. En Tears and Rain, las luces de los celulares crearon un mar de estrellas que acompañó la atmósfera melancólica de la canción.

Como se destacó anteriormente, Blur tiene un don para los instrumentos, deleitando no sólo con el piano y la guitarra, sino que también con el ukelele durante la interpretación de Postcards. Por lo mismo, y a pesar de no contar con una escenografía recargada, supo llenar el espacio con su presencia y la de su banda.

Después de recorrer completamente el disco que lo lanzó a la fama –cerrando con “No Bravery” en el piano– pidió a todos que se pusieran de pie, y el show viró hacia un tono aún más cercano.

Durante la jornada, Blunt, además, tocó temas de otros discos como “Carry You Home”, “Bonfire Heart” y “1973”, manteniendo la energía arriba durante todo el concierto brindado en el Movistar Arena.

Es así que el británico vino a recordar, a reírse de sí mismo, a emocionarse con su público y a entregar canciones que siguen vivas en la memoria colectiva. Su humor, su calidez y su honestidad conmovieron a todos quienes esperaron por casi siete años su retorno.

Fue un show lleno de momentos memorables, donde la nostalgia se celebró con alegría y no con tristeza. Fue un reencuentro íntimo con un artista que sabe tocar desde y para el corazón.

Por: Catalina Ruiz Ravello

Fotos: @cqphotographer


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Cata Ruiz

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