Dread Mar-I: “Estamos sorprendidos de tocar en un lugar tan grande en Santiago”


 

Periodista: Francisco Otto (@FranciscoOtto)

Dread Mar-I es el proyecto que inició Mariano Castro hace diez años y luego de seis álbumes de estudio, varias decenas de conciertos por año y una carrera en ascenso; ha logrado posicionarse como uno de los máximos referentes del reggae latinoamericano.

El argentino se presentará el domingo 6 de septiembre en el Teatro Caupolicán y en una visita flash que lo trajo a Chile para presentarse en el Puma Lab, promocionando su último álbum “En El Sendero” (2014), concedió una entrevista a AgendaMusical donde nos contó sobre el show que hará en el recinto ubicado en San Diego, su trabajo y la masividad que ha vivido estos últimos años.

AM: Ya has estado en Chile anteriormente, ¿cómo es posible hacer que el público se lleve una nueva experiencia cuando va a un nuevo concierto?

DM-I: Eso es un desafío que tienen los músicos todo el tiempo, me parece. Si hace mucho estás en esto, sueles tocar mucho, te tienes que rebuscar de alguna manera. Creo que le metimos un agregado: vamos a hacer canciones bastante viejas. Se van a encontrar con un show que pertenece a los diez años de mi carrera y así fue como lo preparamos.

Nosotros hemos hecho más de 100 shows por año. Si no le buscamos una pisca de diferente, sería medio denso tocar todo el año lo mismo. Empieza por nosotros, buscar esa forma de disfrutarlo también.

AM: ¿Qué se puede esperar para el show en el Teatro Caupolicán?

DM-I: La verdad que estamos sorprendidos de tocar en un lugar tan grande en Santiago. Creo que es la quinta o sexta vez que venimos y no hemos tenido la oportunidad más que ir a un festival. Es muy diferente encarar un show solos y que las cosas estén pasando. Estamos con muchas ansias. No nos pasó estar en muchos países y hacer shows solos donde esté mucha gente. Nos pasó en Brasil, México y ahora en Chile. Estamos felices de que todo el público esté pendiente de tu show.

AM: Estuvieron en enero en Pichilemu, ¿te acomoda tocar en un lugar vacacional? ¿Qué diferencia hay con hacer un concierto en las capitales?

DM-I: La verdad es que siempre la pasamos bien. Subir y dejar todo, sea un lugar para 100 personas o 10 mil. Siempre lo he hecho así y la gente que trabaja conmigo no me deja mentir con lo que estoy diciendo. Trato de dar lo mejor de mí y no sé hacerlo de otra manera.

Es lindo tocar en un lugar de playa, pero es lindo tocar en todos lados. Le preguntas a mis músicos y te dirán que en los antros, porque son lugares cerrados, se escucha mejor y todo está más controlado. Nos gusta más esa situación.

AM: ¿Cómo calificarías tu último disco “El Sendero”? Considerando la producción y la promoción…

DM-I: Lo que me pasa cuando lo escucho, escucho una madurez en cuanto a posiciones de canciones, en cómo encaré para grabarlo, trabajé mucho con el tecladista quien fue que me ayudó a producirlo (Matías Zapata). No había hecho nunca un disco de esa manera: tener todo acomodado y arreglado. Soy de trabajar en el estudio con los músicos ahí. Estuvo bueno, porque me sentí cómodo y a la hora de mostrarlo estaba muy conforme.

Le tomé el tiempo a este disco, a otros discos eran todo una vorágine en medio de viajes. Lo disfruté mucho. Lo que escucho de las canciones es que me encuentro más maduro y me gustan. Cuando un músico encuentra que sus propias canciones en algún punto le gustan, es un buen momento, porque cuesta mucho eso, es complicado.

AM: Te has posicionado como uno de los nombres más potentes del reggae sudamericano de esta última década, ¿cómo enfrentas este desafío?

DM-I: No pienso en eso. Hago lo que me gusta y despierto todos los días por lo que me gusta, y eso lo hice siempre. La vida la hago igual. Tuvimos una conversación en la cena de que cuando te acuestas, no le puedes mentir a nadie. Me pongo a mirar el día que pasó y yo soy el mismo muchacho que dormía en la casa de mis viejos, pero ahora con lo que hago.

AM: Te has presentado en América Latina y varios países de Centro América, ¿cómo has desarrollado esa masividad y sientes la necesidad de aumentar tu mercado?

DM-I: Mi carrera de debe 70% a internet. Por ejemplo: prensa creo que es la primera vez que la estoy haciendo fuera de mi país, nunca hago mucha prensa. Soy un poco vago para hacer prensa, eso de ponerte a prueba de que te pregunten cosas, siento que es el banquillo de los acusados y no me gusta tanto y siempre la esquivé, desde el colegio.

Sé de eso, sé del boca a boca, que la gente las elige. No puedo dar una explicación lógica a eso. O sea, ir al norte de Brasil y meter nueve mil personas es una situación muy rara, no le pasa a nadie de mi país. Lo que sí sé es que lo disfruto y me encanta conocer gente nueva  e ir a locales nuevos  a tocar, es lo que siempre hice.

AM: Desde tus inicios con Mensajeros del Reggae y pasando por ser coritas con Los Cafres, ¿cómo conjugaste como solista este desarrollo de tu carrera artística?

DM-I: En realidad eso siempre lo tuve, porque siempre fui muy inquieto. Si bien cuando estaba en Mensajeros (del Reggae) llevaba canciones para hacerlas en grupo y yo  las sentía propias, sentía que eran mías, de hecho fue así, el disco de Mensajeros tiene catorce canciones de las cuales nueve canciones y media son mías. Los chicos ya hacia como seis años que tocaban cuando entré a la banda, o sea siempre tuve eso de ser inquieto, de no quedarme quieto con nada.

Lo de Los Cafres fue todo por la circunstancia, existía mucha buena onda, de hecho la sigo teniendo y me dijeron “Marian, vení a cantar unos días”; y canté para ciertos shows, no es que yo fuese un corista estable en Los Cafres, no es que me haya ido de gira, ni nada por el estilo, sino que me invitaron a ciertos shows a cantar.

Como yo que invité a un amigo a cantar, fue una cosa así y ahí le encantó como cantaba y me invitó. Resultó que me invitaron a dos obras y al Luna Park. Fue una experiencia inolvidable para mí porque imagínate que yo a Los Cafres los escucho desde el año 93, entonces terminar cantando con ellos, de admirar a alguien es importante y te muestra por dónde estás yendo. Fue una estadística para tu carrera personal, estaba bueno.

AM: Ya llevas una década con Dread Mar I, ¿en qué momento de tu vida enfrentas estos diez años, cómo los encaras?

DM-I : Bueno, la verdad que el nombre del último disco es eso, siento que no me estoy mintiendo a mí mismo, que eso es lo más importante de todo y que cada momento lo estoy disfrutando o lo estoy aprendiendo a disfrutar, será que me estoy poniendo grande también, es una cuestión natural de edad, ¿no?

Uno cuando crece empieza a frenar un poco, empieza a tomarse las cosas de otra manera, tengo familia, tengo un hijo que tiene seis años y  la verdad que por ahí lo que hablo siempre con mi manager ahora es eso. Yo le voy a dar todo al trabajo, pero también al descanso, igual de trabajo igual de descanso, igual de disfrute,  igual de mirar porque ahí es donde salen las cosas, porque yo siempre fui de ilusión en todo lo que creé.

Fui de estar en una casa tranquilo solo y ver que lo que quiero hacer, y la verdad es que los últimos años fue tanta la locura que no me podía sentar a pensar en eso, entonces no quiero que me pase más. Estoy en eso, tranquilo, paso a paso, disfrutando, vamos allá, bueno vamos, ya fuimos, ya cumplimos, ya hicimos lo que teníamos que hacer como trabajo, ahora quiero también disfrutar, estar tranquilo, hacer mis cosas, viajar y hacer lo que me gusta.

AM: ¿Cómo calificas el aporte sociocultural del reggae en Latinoamérica?

DM-I: Creo que nunca tiene un lugar como se merece, yo creo que lo siguen tomando como un género de música que no pertenece a ningún lado, si bien los últimos años ha crecido mucho, no está posicionado como el rock, no está posicionado como el pop, no….no.

De hecho pasa en el mundo, porque fíjate que los Grammy o por así decirte no hay un día en que digan “oh, un montón de artistas”, sino que hay un artista y lo tienen que poner porque ese artista hizo mucho ruido, hizo muchos shows gigantes o la gente lo sigue, pero no es que la celebración hay un lugar que diga “uh, va a tocar tal”. Tendría que haber otro Bob Marley para que pasara algo así. Por ahí pasa.

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