Dyango: «Los jóvenes están escuchando ese tipo de música que de música tiene poco»


A casi un año de su última presentación en el país, Dyango volverá este 24 de mayo para presentarse en el Gran Arena Monticello y hacer un recorrido por todos sus éxitos, además de repasar clásicos como «Corazón mágico», «El primer beso», «Cuando quieras, donde quieras», «Esa mujer» y muchos más. Las entradas están disponibles a través del sistema Topticket.

Con pocos días separándonos de su show, el catalán conversó con AgendaMusical sobre sus más de cinco décadas de carrera, su corto retiro de los escenarios y el presente de uno de sus equipos favoritos: la Universidad de Chile.

Agenda Musical: Ya tienes más de 50 discos publicados y más de 50 años de carrera, ¿sientes que hay algo que te falta por hacer?

Dyango: ¡Siento que soy un viejo! Jajaja, esa es la verdad. Bueno, en la música siempre faltan cosas por hacer. Cuando terminas de hacer una cosa que te ha hecho mucha ilusión, después surge de inmediato otra que quizá te hace más ilusión que la que dejaste. Siempre hay cosas, siempre hay canciones, música, inventos, maneras… para mí, he hecho muchas cosas en la música, pero seguro que me habrán faltado muchas más.

AM: Recordando tus comienzos, ¿qué te llevó a inclinarte por la música romántica?

D: Debe ser que soy un romántico, ¿no? Yo músico ya era, ya que estudié desde los ocho años en el conservatorio de música de Barcelona, tocando el violín, la trompeta, estudiando el solfeo, las armonías, todo. Terminé los estudios siendo músico y después vino en seguidita lo del canto. Entonces, el instrumento que yo creo que es el mejor de todos es el de la voz, esa voz que puede emitir un sonido y, además, puede haber un contenido poético dentro.

AM: ¿Qué escuchabas cuando se acercó por primera vez a este nuevo instrumento que es la voz?

D: El jazz, siempre ha sido mi debilidad. Me gustaba ya entonces, era jazzista de pequeño… o intentaba, porque hay que ser muy especial para eso. Siempre estuve metido en lo que era la música de jazz. Desde entonces y hasta 55 años de eso, o más, el jazz ha sido una de mis debilidades. Siempre que puedo, escucho esa música. Y también siempre que puedo, hago esa música.

AM: El 2014 anunciaste tu retiro, pero volviste a los escenarios después de una cirugía, ¿cómo se sintió ese retorno?

D: Duró cuatro meses ese retiro. Resulta ser que tenía mucho dolor de espalda, tenía el nervio ciático tomado. Subía a los escenarios y no podía aguantar el dolor de espalda. Pensé “sabes qué, has hecho mucho en tu vida, me voy a retirar de los conciertos, voy a hacer muchos menos, voy a grabar discos”.

A los meses de intentar eso, me operé y me dejaron como nuevo. Entonces me dije “qué hago ahora, si lo mío es cantar”, por eso volví. Volví a los escenarios, a mi público, a las canciones. Creo que para que me retire, tiene que venir la parca, la muerte, jajaja.

AM: ¿Queda Dyango para rato?

D: Si Dios quiere, aunque la edad está ahí. Nadie vive tantos años, jajaja.

AM: En este 2019 y mirando hacia atrás, ¿hay algo que extrañes de la industria musical de hace algunas décadas?

D: Sí. Me estoy dando cuenta que la gente joven está… cuidado, cada uno hace y siente lo que desee, pero creo que está limitada en el producto musical. Los jóvenes están escuchando ese tipo de música que de música tiene poco, la que se hace hoy. Es por eso que me culpo, y nos culpamos nosotros mismos, por no haber enseñado a la gente joven a reconocer o escuchar, divertirse, con la música… no digo de Dyango, sino que con la misma música, la música tradicional como puede ser el jazz o lo clásico. Eso es lo que siento que está pasando ahora. No sé dónde vamos a llegar.

AM: Hace algunos años, apareciste en una declaración de la Asamblea Nacional Catalana cuando pedían la independencia, ¿qué te llevó a participar de eso?

D: Pues que soy catalán. Quiero a España, por supuesto. He vivido siempre en compañía de todo lo que son los españoles, he hecho muchos shows en las Españas, pero parecería ser que ahí había una oportunidad para ser catalán, independientes.

Mi padre luchó contra Franco, mi madre era republicana. Me salió lo que llevamos los catalanes dentro. Lo intenté, pero ahí estamos aún, esperando.

AM: ¿Tienes esperanza de que se solucionará en algún momento?

D: No sé si lo voy a ver, pero que va a llegar ese momento… eso es seguro. No sé si estaré aquí o mucho menos, pero tiene que llegar. Ya es una nación Cataluña.

AM: Una de sus relaciones con Chile es con un equipo: la Universidad de Chile.

D: La quiero, jajaja. Yo soy del Barcelona, el mejor equipo del mundo. Después, podría ser de cualquier otro equipo, por los países que he visitado y que me quieren, pero cuando llegué a Chile en el año… te voy a decir, la primera vez, en el año 1969 o 1968. Me fije en un equipo en el que nadie se fijaba mucho, porque todos hablaban del Colo Colo. Yo me fijé en otro equipo, en la U.

¿Por qué? No lo sé. Los colores eran como los del Barcelona, porque había buenos jugadores, se ganaba, se podía plantar cara a Colo Colo, que era un equipo de primera, vaya. Entonces, durante muchos años he sido de la U. Mi mánager, que en ese tiempo era chileno, era de la U. También les dejé “el león en el corazón”, en el estadio, ¿puede haber sido en el Nacional?

AM: En el Santa Laura fue.

D: ¡Santa Laura, exacto! Fue muy celebre para mí, creo que todavía se recuerda eso.

AM: Sí, sin dudas. Al menos entre los seguidores del club…

D: También tengo muchos amigos que a lo mejor ya no están cantando o que no están en televisión, como César Antonio Santis, Antonio Vodanovic o gente con las que he estado muchos años. El Maestro Saavedra en el Festival (de Viña del Mar), donde estuve tres o cuatro veces, en donde siempre me pasaron la antorcha y me hicieron sentir muy querido.

AM: En estos momentos, la U no está pasando por un buen momento, está último en la tabla.

D: ¡Ostias! ¡Nunca están en el fondo! Siempre están ganadores o segundos, terceros como máximo. Que estén en el fondo de la tabla… eso no ha pasado casi nunca.

AM: ¿Qué mensaje les mandaría a los jugadores para que salgan de este mal momento?

D: Mira lo que está pasando en el Barcelona. Es verdad que se cobra mucho dinero, que es el mejor equipo del mundo, pero la mayoría de ellos sienten que por sobre el dinero y la fama está el amor al club, el amor a la institución, a los colores. Eso es lo que yo pido para la U: aunque estén en un momento malo, que no se amilanen, que no se tiren para atrás, que salgan siempre para adelante. Al final, la U siempre va a salir adelante.

AM: También sobre Chile, ¿nos podría contar cómo será su show en nuestro país?

D: Un show de música romántica, el show que la gente está esperando. Ya no puedo cantar otra cosa, otro tipo de canción. Sinceramente te tengo que decir que es la canción que yo sé hacer y que la gente me pide. Aunque saque una canción maravillosa, la gente siempre tiene ese rinconcito en su corazón para las canciones tradicionales de uno, las canciones que triunfaron y que siguen estando en el mismo lugar. Por eso, tengo la suerte que a los 79 años que tengo, pueda hacer los mismos shows que cuando tenía 20 en Chile.

AM: Finalmente, ¿qué mensaje le enviarías a tus fanáticos y fanáticas de Chile?

D: Bueno, yo no soy nadie para enviar mensajes ni consejos, jajaja. Ya saben lo que tienen que hacer. Chile es un país maravilloso, creo que de norte a sur es un país como hay pocos en América, pero también diría que en el mundo.

Yo quiero muchísimo a la Argentina, que soy cantante de tangos también y que amo profundamente lo que representa Argentina, pero cuando voy de ahí para Chile veo que hay diferencias. Eso es el Estado, eso hace que Santiago sea una ciudad maravillosa.

 


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