La Renga
Fecha: 14 de enero de 2017
Lugar: Polideportivo Estadio Nacional
Productora: Toma
Fotógrafo: Kena Luppichini
Periodista: Diego Puebla
Seis mil personas llenaron el Polideportivo de Ñuñoa para un nuevo encuentro con los argentinos.
“Banquete” es el auto denominado nombre del encuentro de los fanáticos con una de las agrupaciones que más sentimientos provoca en nuestro país, hablo de La Renga y un fenómeno digno de analizar. La alianza chilena-argentina en torno al rocanrol, escrito así, con la variación de nuestra lengua.
Un fenómeno que expulsa una ilusa rivalidad entre países y los une con palabras contestatarias, más riffs que quedan en el inconsciente, un valor agregado de unos que el próximo año cumplen treinta años inculcando valores dentro de este arte sonoro.
Sin mucha novedad en cuanto a nuevas composiciones que no importó para la fiel asistencia, recordemos que “Pesados Vestigios” del año 2014 fue la última placa que ya fue promocionada en un show conceptual en nuestro país hace dos años, y que esta última visita aprovecharon de inculcar con tres temas que utilizaron al comienzo del show. “Corazón Fugitivo”, “Nómades” y “San Miguel”.
Sin mayores pausas y con el mejor sonido que he podido oír de una presentación de los argentinos en nuestro país, presenta el recinto ubicado dentro del Estadio Nacional, como un impecable lugar de presentación, abordable, cómodo y de gran acceso para futuros encuentros musicales.
Veintiocho temas que mantuvieron una audiencia atónita a ratos pero en gran medida vociferantes con las manos al cielo, gritando por un monstruo sudamericano en entrega, con lista de temas hechos para el público y con un concepto de power-trío que se dividía en bronces a ratos, guitarras y la voz de Chizzo con una mejoría respecto a lo que realizó durante el año recién pasado en calidad vocal.
Sentimientos, relación eterna entre artista y público, más la eliminación de conceptos nacionalistas son lo positivo de unos que en lo musical se superaron con creces con respecto de la última visita. “En el Baldío”, “Triste Canción” o “Luciendo mi saquito blusero” fueron cortes que no derrotaron el fanatismo logrando ese ambiente especial.
Entrega por parte de ambos que logró en casi tres horas algo más que un espectáculo, crea una pasión que arrastra a multitudes.


















Un gran concierto – chilenos y argentinos como hermanos, una voz, un alter ego…la música – fui con mis 2 hijos (tengo 52) de 26 y 27 años, para nunca olvidar, nada se compara al rock en vivo….en cancha, cantando, cabezeando y bailando a la banda de blues y rock and roll + importante de habla hispana.