Marky Ramone en Chile: Manteniendo viva la llama


Marky Ramone
Fecha: 15 de marzo de 2018
Lugar: Centro de Eventos Blondie
Productora: The FanLab
Fotógrafo: Ramón eMe Gómez
Periodista: Samuel Fuentes

Al comenzar la noche, cuando aún faltaban varios minutos para que la banda protagonista de la jornada se subiera al escenario, se escuchaban varias conversaciones en el público que repletaba lentamente la clásica Blondie. Uno me llamó la atención, comentando emocionadamente las seis veces que ya había visto al baterista de los Ramones en nuestro país.

Después de pensar un rato en eso, me di cuenta de la importancia que tenía Marky Ramone de mantener con vida a la insigne banda de punk norteamericana, traspasando esa energía y vitalidad a cada uno de los que lo ha visto sobre el escenario.

Al llegar puntuales las 21:00, Marky se subió al escenario acompañado de tres músicos para mantener el clásico cuarteto con el que se reviven sus canciones. Un pequeño saludo al público y comenzó la fiesta con “Rockaway Beach” junto a “Teenage Lobotomy” y “Psycho Therapy”. Tres canciones pegadas, solo separadas por el grito de “1, 2, 3, 4”, en menos de cinco minutos.

Esa fue la tónica de toda la noche: Canción tras canción, sin dar respiro a nadie. Marky comandaba todo desde su puesto atrás en el escenario, con las baquetas en las manos dando los mismos ritmos que hace algunas décadas tocó junto a Johnny, Dee Dee y Joey.

El público, mezcla de juventud con varios otros que ya llevan varias décadas de conciertos encima, se prendía ante cada nueva canción. Cantaban, hacían circle pits, crowdsurfing, puños en alto y coreaban hasta los gritos, todo dentro de un caos bastante respetuoso con el resto de la gente, cada uno disfrutando esos clásicos del punk a su manera.

Los primeros 45 minutos fueron de lo más intenso que la Blondie ha visto en bastante tiempo. Himnos de los Ramones, como “Sheena is a Punk Rocker”, “I Wanna Be Your Boyfriend”, “53rd and 3rd”. “Rock ‘N’ Roll Highschool”, “Judy is a Punk”, “I Believe in Miracles”, “The KKK Took my Baby Away” y “I Wanna Be Sedated” se mezclaban con covers como “Do You Wanna Dance?” de Bobby Freeman, “Let’s Dance” de Chris Moretz o la ultraconocida “Surfin’ Bird” de The Trashmen.

A pesar de todas las veces que ha venido Marky Ramone a nuestro país –siendo la última en septiembre del año pasado en Stgo Rock City–, la energía que la banda entrega en cada uno de esos hits hace que no se vuelva viejo, que se mantenga igual de vigente que siempre. Si se cerraban los ojos, el ambiente era prácticamente el mismo que se vivió con los miembros originales de la banda. Esto es mérito del baterista, eligiendo las canciones e intérpretes correctos para dar lugar a tal ilusión.

Después de cerrar el primer bloque de canciones con “Pinhead”, los cuatro músicos dejaron el escenario… por un minuto. Literalmente un minuto. Y volvieron con todo: “I Just Want to Have Something to Do”, «Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio?» y un cover de Jackie DeShannon para «Needles and Pins».

Otro de los varios momentos altos que tuvo el concierto fue con el cover de “R.A.M.O.N.E.S.”, original de Motörhead, que daría paso al segundo y último break. A pesar de no tener a nadie sobre el escenario, todo el recinto temblaba ante el grito de “hey ho, let’s go” de los fanáticos, quienes no se querían quedar sin escuchar aquel insigne track que ya tiene más de 40 años.

«California Sun» de Joe Jones y «What a Wonderful World» de Louis Armstrong fueron las que abrieron el segundo encore para luego dar paso a la canción que prácticamente todos esperaban: «Blitzkrieg Bop».

Una vez terminada la canción, Marky se retiró en silencio del escenario, como diciendo “el trabajo ya está hecho”. Una vez más, el baterista de los Ramones le echó grandes trozos de leña a un fuego que no se apagará en bastante tiempo.

 

 


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