Kool & The Gang y Village People en Chile: El recuerdo vivo de la música funk y disco


Por Vicente Flores

Uno de los géneros más icónicos y que, por más que pasen los años, sigue sonando en todo tipo de fiestas, es la música disco. ABBA, Bee Gees, Earth Wind & Fire o Donna Summer son solo algunos de los nombres que a lo largo de la década de los 70 provocaban la euforia total de la juventud de aquella época. 

La mítica bola de espejos colgada del techo de la disco, así como los pasos de baile al estilo de John Travolta en Saturday Night Fever (1977), son las imágenes que se vienen a la cabeza al revivir la noche de sábado en el Movistar Arena. Dos de los máximos exponentes del género bailable, Kool & The Gang y Village People, aterrizaban en Santiago para desempolvar los trajes con lentejuelas y pantalones con de campana. 

Pese al frío otoñal, los adultos nostálgicos de la música disco llegaron en masa al recinto ubicado dentro del Parque O´Higgins. Aunque no se ocupó el máximo de la capacidad del Movistar, de igual forma hubo bastante público. 

A las 9 de la noche comenzó la fiesta retro. Luces apagadas y algunos tímidos gritos le dieron el pase a los Village People, una de las bandas más polémicas en cuanto a su estética y mensaje. Seis hombres disfrazados de los más clásicos estereotipos de homosexuales, pero que cantaban y bailaban para todo tipo de audiencia, lo que se evidencia en la transversalidad del público presente ayer. En su mayoría, gente muy adulta -algunos acompañados por sus hijos-, pero que simplemente gozaba de la música disco

Un militar, un vaquero, un indio, un motoquero, un obrero y un policía. Ellos lanzaron una seguidilla de éxitos a fines de los 70, pero la fama duró un par de años, porque a mediados de los 80 ya estaban separados. Con idas y vueltas desde entonces, Victor Willis (policía), su antiguo líder y vocalista, reunió a una serie de jóvenes artistas (Javier Perez, James Kwong, Nicholas Manelic, James Lee y James J.J. Lippold) para acompañarlo en su nueva gira. 

Aún con 72 años, el estadounidense sigue interpretando sus hits con energía y pasión. Su poco movimiento sobre el escenario es camuflado por la constante interacción entre el resto del grupo con el público. Aunque de canto poco mostraron los acompañantes de Willis. Evidentemente, su función no era esa. 

Cerca de 45 minutos duró el show de la agrupación, cuyos temas tan bailables, no permitieron a los asistentes sentarse por ningún momento. “San Francisco” (You Got Me), “Macho Man”, “Go West, “In The Navy” y “Y.M.C.A” den ser canciones desconocidas para muy pocos. Por eso, fueron muy celebradas por quienes presenciaban a uno de los hombres más reconocibles de la onda disco. 

Willis mantiene viva a su banda, que, si bien parece más un tributo, poco le importa eso a la gente. La idea del público era bailar y rememorar sus fiestas de juventud. El sonido de Village People lo logró, porque acompañados de buenos músicos, los seis showman supieron sacar sonrisas en los rostros de los presentes, quienes se veían en la pantalla gigante de forma alegre y nostálgica. Algunos más prendidos que otros, pero la mayoría con la mente puesta en lo que hacían por las noches hace más de 40 años. 

La calidad musical no envejece

Luego de un intermedio no muy largo, se subió al escenario el grupo compuesto por 10 músicos. Kool & The Gang, el número fuerte de la noche demostraría que su calidad no pasa de moda. A pesar de que, al igual que Village People, solo queda un miembro fundador, la banda ha sobrevivido con el mismo espíritu de sus inicios. Robert “Kool” Bell y su bajo tienen, exactos, 60 años de música sobre el cuerpo. Ha visto partir a algunos de sus excompañeros, así como las diferencias que los han separado por caminos distintos. No obstante, el veterano artista no representa sus 73 años, dado que su ritmo y energía sobre el escenario no tienen nada que envidiarles a sus más jóvenes compañeros de banda. 

Con Shawn McQuiller como primera voz, el grupo empezó con uno de sus máximos clásicos, “Fresh”. La balada romántica fue entonada por toda la arena, y también dio paso a uno de los momentos clásicos de todo recital, cuando las luces de los celulares se unen y toman el control de la melodía.

Un show que duró casi el doble que el de Village People, y que, a diferencia de sus pares, destacó por la virtuosidad de sus músicos. Michael Ray (trompeta, coros), Curtis “Fitz” Williams (teclados, saxofón, coros), Louis Van Taylor (saxofón, coros), Jermaine Bryson (trombón, coros) y Ravi Best (trompeta) se lucieron con sus solos, a ratos muy largos, pero que sonaron excelente. El funk de Bell y su banda es una de las mayores influencias para los artistas pop que aparecieron años después, en la década de los 80. 

Una mezcla entre funk, soul y disco constituye el imaginario musical de los formados en Nueva Jersey. Por ende, sus temas van desde lentos románticos hasta creaciones que se destacan por sus innovadoras y aceleradas líneas de bajo. 

“Cherish”, otra de las baladas más reconocidas de la banda, marcó el momento para que la segunda voz, Lavell Evans, se apoderara del escenario. Así, Kool & The Gang exhibió un concierto de primer nivel, cuya excesiva cantidad de integrantes se justificaba, a causa de que todos los instrumentos lucieron brillo propio. 

“Ladies´Night”, “Get Down On It” y la mítica “Celebration” fueron las últimas en ser interpretadas. Todos sus éxitos fueron aplaudidos por el público, quienes abandonaron el Movistar con las expectativas cumplidas. Los reyes del funk encendieron una vez más la noche para los viudos de la música disco, y que mejor que ahora, cuando fueron recientemente anunciados como nuevos miembros del Rock & Roll Hall Of Fame. Un reconocimiento que tardó décadas, pero llegó. 


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