Ecos en Santiago: tecnología, nostalgia y el retorno de Soda Stereo


Mucho se especuló sobre el retorno a los escenarios del grupo argentino Soda Stereo tras la muerte de su emblemático líder Gustavo Cerati (1959-2014), especialmente entre quienes consideraban la instancia como un merecido tributo y quienes estaban seguros de que la experiencia no sería igual.

Más allá de los cuestionamientos, el show Soda Stereo – Ecos, cuya primera fecha fue este 26 de marzo en el Movistar Arena, es un espectáculo técnicamente impresionante a nivel tecnológico. Está tan bien logrado a nivel de puesta en escena que el llamado holograma de Cerati consigue, en la mayoría del tiempo, que el público olvide que no es el real.

 

En ese mismo sentido, el recorrido por la larga trayectoria de los argentinos aporta un toque de nostalgia, emoción, movimiento de masas y euforia colectiva. Y es que ninguno de los presentes, sean de la generación que sean, quedaron inmunes al efecto de canciones como “En la ciudad de la furia”, “De música ligera”, “Persiana americana” y “Prófugos”, por nombrar algunos clásicos.

Con Ecos queda claro que Soda posee una transversalidad que pocas bandas de habla hispana han logrado –quizás Los Bunkers también sean un ejemplo– no sólo por la diversidad de edades existentes en el público, sino también porque la tecnología que utilizaron está totalmente acorde al realismo que busca parte de la juventud como experiencia de vida.

El espectáculo se inició entre penumbras donde sonó la canción que le da nombre a la gira Ecos, junto con la inolvidable Juegos de Seducción. En medio de Nada Personal no sólo cae el telón, que ayudó a construir el misterio en torno a cómo sería el tan comentado “regreso” de Cerati, sino que también aparece la figura increíblemente realista del cantautor argentino. Más de alguno tuvo que contener la sorpresa.

Durante la velada también se dejaron escuchar Luna roja, (En) el séptimo día, Sobredosis de TV, Un misil en mi placard y Primavera 0.

De música ligera fue la encargada de cerrar la noche, desatando un momento colectivo lleno de emoción, transformando la nostalgia latente en el ambiente en una absoluta celebración. Las miles de personas que llegar a repletar la primera de cuatro noches en el recinto capitalino, marcaron su presencia con más fuerza que nunca.

Cabe mencionar que otro elemento que confluyó a la perfección para el realismo que logró construir el show en gran parte fue el audio. Recordemos que la banda argentina grababa todos y cada uno de sus recitales alrededor del mundo, por lo que una compilación acústica de hace casi 20 años, tomando en cuenta la última presentación con Cerati en las filas, permitió no sólo que se escuchara como si realmente todo estuviese ocurriendo en vivo, sino que también propició interacciones propias de un recital.

Créditos Fotos: @el.eme (Ramón Gómez)

 

 


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Cata Ruiz

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