Ian Williams de Battles: “Hay que abrazar el futuro, es todo lo que tenemos”


Con cerca de la mitad de su vida sobre los escenarios, Ian Williams se sitúa como uno de los guitarristas más innovadores de la escena del math rock norteamericano. Ahora, a más de 10 años de su última visita, vuelve con Battles para presentar sus éxitos y un adelanto de Juice B Crypts, su nuevo álbum que saldrá el 18 de octubre. Las entradas para su concierto del próximo 11 de octubre en Club Chocolate siguen disponibles a través de Puntoticket.

Agenda Musical logró hablar con el norteamericano a pocos días de aquella presentación, en donde repasó parte de su carrera antes de Battles, el uso de nuevas tecnologías en la música, el math rock y –haciendo gala de su título de politólogo– de la situación actual de su país.

Agenda Musical: Ian, tocaste en Don Caballero y Storm and Stress durante los 90 y comienzos de los 2000, ¿qué cosas rescatas de esas bandas para luego ser usadas en Battles?

Ian Williams: Bueno, desde mi perspectiva siempre hubo algo de continuidad. A Don Caballero entré en el 93, había dos guitarristas y uno de ellos se fue. Ahí justo conocí un tipo de pedal y en esos tiempos aquello era bastante novedoso, casi nadie tenía esas cosas. La gente ya hacía loops, pero no había un pedal que te pudiese entregar lo mismo. Comencé a tocar ritmos más complejos con ese pedal en loop, con el baterista siguiéndome.

El último disco que hicimos juntos, llamado American Don… ahí ya me basaba en los loops de guitarra. Después tuve esta idea de “¿por qué no armo una banda?” y tomé las múltiples capas, las reformé y le entregué las diferentes capas a varios músicos para tocar. Esa fue la génesis de la idea de Battles. Tener tres guitarristas y un baterista, para que los tres pudiéramos tocar guitarra en círculos y nos acopláramos a las líneas de la batería, siguiéndolo. Entonces, siento que es un mismo camino entre los dos proyectos.

AM: Con Don Caballero tocabas como segundo guitarrista, en Battles tienes la guitarra principal. ¿Fue esa nueva posición otro de los motivos para crear esta banda?

IW: Es como… de alguna forma se puede decir que sí, ya que soy como un pez y los peces nadan en el agua, o algo así. Tocar guitarra, eso es lo que hago, pero siempre me sentí perseguido por un montón de cosas que eran previas a mí. Me di cuenta de que hay grandes bandas que se han inspirado de cosas como esa, así que pensé que debía resolver mi pequeño y extraño pasado, así podía dejar de seguir viviendo en las sombras, lo que encontré muy, muy genial. Junté el coraje y dije “ya, voy a hacerlo, con la dirección que elija”.

AM: En Battles no tocas solo guitarra, sino que también usas una Ableton Push, ¿cómo descubriste ese instrumento? ¿sientes que complementa lo que puedes hacer con la guitarra?

IW: Sí, de algunas formas sí. Es una versión en software… es como un mini estudio de grabación. Obviamente tienen diferencias, pero puedes hacer loops, cosas nuevas. Algo que nos decía nuestro productor es que el estudio entero es nuestro instrumento. Cuando tocas en el estudio es parte de un todo. Entonces, Ableton es como una forma compacta de tener ese estudio en el escenario, para que lo puedas tocar, básicamente. Tocas los efectos y cosas como esa.

AM: La escena del math rock de comienzos de los 2000 era muy interesante, tenía muchas bandas conocidas, tanto en Estados Unidos como Europa y Japón. ¿Qué pasó con ese movimiento en los años siguientes?

IW: Oh, no lo sé. Creo que… creo que todos se consideraban a sí mismos como muy sexy. Muchos se terminaron casando, tuvieron un montón de niños y se mudaron a los suburbios. Aparte de eso, creo que otros simplemente se quedaron sin ideas.

AM: El math rock recoge influencias de muchas partes, desde Steve Albini hasta el rock progresivo, ¿cuáles fueron las tuyas al comenzar en este sonido?

IW: ¿Mis influencias? De alguna forma… sí, siento que tengo algo de Steve Albini, como decías. De la escena de Chicago, la de los 80 y 90. Steve Albini también es productor y trabajó en varios discos, con varios sellos. En todo el midwest había sonidos interesantes. Había mucha experimentación, pero todos seguían siendo bandas de rock. Hacían las dos cosas.

Hace poco hablé con Lee Ranaldo, la semana pasada. Él era de Sonic Youth. Hablamos de cómo… bueno, él llegó antes que yo, ahí recién estaba en la secundaria, siendo influenciado por ellos. Para mí, ellos eran la banda de rock, pero luego lo llevaron hacia otro lado, con mucho más noise, con una anti-estructura. Eso me influenció mucho, pero siempre sentí que me interesaba mucho más lo opuesto, algo como total y completa estructura. Ser algo como un arquitecto de ese tipo de cosas.

AM: En pocos días lanzarán su nuevo álbum, Juice B Crypts, ¿qué sientes que tiene de nuevo en comparación con La Di Da Di y los anteriores?

IW: Creo que hay un buen porcentaje de cosas nuevas en este disco. Bueno, solo somos los dos (junto a John Stanier), el resto son músicos invitados. Para ser honestos con nosotros, John tocaba la batería y teníamos a otra persona para hacer los loops, melodías y ese tipo de cosas, pero era yo quien cortaba y organizaba. Es mucho más fácil cuando solo tienes un conductor, ya que durante un tiempo tuvimos múltiples conductores. Ahora soy solo yo y John, lo que lo hace mucho más fácil para crear la cosa que estamos construyendo, para hacer que la canción sea una declaración.

AM: Ya que me dices que es más fácil tener solo un conductor, ¿no has pensado en hacer algo por tu cuenta?

IW: Bueno, sí. Siempre lo he tenido en mente, siempre he querido intentarlo, pero todavía no planeo llevarlo a cabo.

AM: ¿Y nunca has escrito algo que ahora te esté esperando en algún escritorio?

IW: A estas alturas están algo más que solo esperando, jajaja. Sí, pero a veces termino poniéndoles un nombre y llamándolas “canciones de Battles”. Me gustaría crear algo que se pudiese llamar “algo solista”, pero siempre estoy… ¿sabes? Este es mi problema: empiezo a escribir algo entre los shows y termina siendo Battles. No siempre sale, pero lo intento.

AM: Además de ser músico, estudiaste ciencia política. En pocas palabras, ¿qué opinión profesional tienes de lo que está ocurriendo en Estados Unidos? ¿Afecta en algo a la música?

IW: Bueno, Donald Trump es terrible. Probablemente sepas eso. A veces se siente como si Estados Unidos se hubiese convertido en un maldito y horrible lugar. Es divertido lo que pasa con la música, sabes. Mi perspectiva a largo plazo con la música es que… antes había una clara distinción entre el underground y el mundo comercial. Eras de un lado o eras del otro, al menos hasta que apareció Nirvana. Cuando ocurrió, hubo un montón de controversias, de cómo podían ser una banda underground si terminaban convocando a tantas personas. Había que elegir un lado. Ahora no. Está el internet, todas las canciones, todos los discos de Battles en Spotify, Apple Music o en el servicio de streaming que quieras. Y nuestro disco estará compitiendo por la atención de todos con cualquier otro disco publicado en la historia del mundo. Tienes que elegir: el catálogo de los Beatles, los Rolling Stones… no están todos en las tiendas de música. No es que puedas elegir cualquiera en una tienda a dos calles. Y todos son empujados por los que van saliendo.

Ahora todos los discos llegan a internet y es genial. Todos, incluso en las ciudades pequeñas, los pueden obtener, pero al mismo tiempo compites por la atención. Entonces, ya no hay una narrativa, ¿sabes? Ya no me puedo identificar cuál es la jodida narrativa. Creo que en una banda como Battles llevamos nuestra propia narrativa, tenemos una ilusión y un sonido, pero este cambia. Cada disco es un cambio en nuestra narrativa. La música es algo mucho más global. Por ejemplo, ahora iremos a Chile… es algo global y está bien. Nosotros disfrutamos la música y queremos pasar un buen rato.

Además, está esta ola de anti-inmigración que se está esparciendo por el mundo… lo que no me hace ningún sentido. No lo sé, supongo que la internacionalidad de la música mantiene empujando las cosas hacia adelante en muchas formas. La gente baila, el público llega, se vuelve algo de base. No siento que la gente pueda poner una pausa a eso, a esa cultura. Battles se filtra un poco por lo que ocurre en la política. Esperamos poder aportar a ese empuje hacia adelante, creyendo en el futuro, ya que creo que nos enfrentamos a monstruos que no están ahí. Como con Donald Trump intentando presentar una imagen de que Estados Unidos alguna vez fue más blanca y que todos tenían trabajo. Esas mierdas nunca volverán, hay que abrazar el futuro, es todo lo que tenemos. Y hacerlo de la mejor forma posible.

AM: Aprovechando que nombraste tu visita a Chile, ¿qué recuerdas de este país?

IW: Sé algunas cosas, sé sobre Pinochet y el papel de la CIA en todo eso, pero no estoy muy al tanto de las cosas que están pasando en Chile en este momento en la política. Sé, por ejemplo, que Bolsonaro está en Brasil… pero no sé mucho más. La vez anterior… tocamos hace más de 10 años y era un bonito lugar. Conocimos a algunos de sus habitantes, luego fuimos a un bar con algunos de ellos y la pasamos bien.

AM: Como un pequeño adelanto, nuestro presidente actual tiene algunas cositas de Donald Trump.

IW: ¿Es un trumpie también? Culpo un poco al internet. Es como un fantasma, hace que todos se sientan mal y con miedo. Para ser optimista, cuando hablo con gente normal en la calle… la gente sigue siendo gente. Eso hace que todas esas cosas se desvanezcan un poco. Hubo un momento muy complicado y que atrajo harta atención hace un par de años, cuando un grupo de estos tipos supremacistas blancos dijeron “salgan del internet, salgan hacia la calle”, se juntaron en Virginia y terminaron matando a una chica. Todos los ojos estuvieron puestos ahí, muchos decían que los supremacistas lo habían hecho, otros pensaban que eso no podía estar ocurriendo en la vida real, enfrentándose a ese fantasma que se esparció por el internet.

AM: Viven como en una fantasía, están peleando contra la idea de que perderán todo por culpa de los inmigrantes. Hace un tiempo acá también hubo un llamado a marchar contra la inmigración por parte de un grupo de racistas. Fue un fracaso, pero igual, hubo gente intentando organizar algo así. Era difícil de creer, somos latinoamericanos y algunos son anti-inmigración.

IW: Sí, es verdad. Sé que hay una parte que desciende de europeos, pero también llegaron de varios lados más.

AM: Lo último, ¿algún mensaje que le quieras enviar a tus fans de Chile… y también a esos racistas anti-inmigración?

IW: Jajajaja. A los últimos: “Nazi Punk Fuck Off”. A los otros: Chile, salgan, salgan y representen. Estamos muy entusiasmados de ir nuevamente. John y yo hemos hablado mucho de este viaje, queremos tocar un buen show, pasarla bien, comer buena comida, respirar el dulce aire de las montañas…

AM: Otro adelanto: Santiago no tiene muy buena calidad del aire, jajaja.

IW: ¿En serio? ¿Santiago?

AM: Ya lo verás, jajaja.

IW: Jajaja, en ese caso solo iré a tomar el sol.


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