Metal Attack II: El género al servicio de la conducta extrema


Metal Attack II
Fecha: 26 de Septiembre de 2018
Lugar: Teatro Caupolicán
Productora: The FanLab
Fotógrafo: Kena Luppichini
Periodista: Diego Puebla

Destruction, Napalm Death y Cannibal Corpse se presentaron en un Teatro Caupolicán absolutamente repleto.

El metal en todo su espectro siempre ha sido difícil de entender para el que no es de su gusto, en cambio para sus seguidores, se ha convertido en un descargo para las injusticias de la vida.

Este género musical que acompaña a sus fanáticos en su cosmovisión, se inició en Chile durante dictadura y se mantiene estoico a pesar del paso del tiempo, sus modas y sonidos mainstream.

Ante esto, ya han sido cientos los conciertos asociados al estilo que hasta el día de hoy, siguen siendo éxito de público como lo ocurrido la tarde-noche del pasado 26 de septiembre en Teatro Caupolicán. Los encargados de abrir el evento fueron los nacionales death metaleros de Recrucide, que vuelven a nuestro país luego de una intensa gira por Europa en el marco de la promoción de su alabado disco “Supremacy”.

A eso de las 19:15 comenzaron un corto setlist, basado en su larga duración que en Chile fue reconocido por un premio Pulsar. Con un sonido claro y de un show directo, correcto y exportable el cuarteto entregó canciones como “Ritual” o la versión de “Mambo de machaguay” original de Los Jaivas; fue el inicio de una noche que activó el “mosh pit” hasta el último acorde al finalizar la jornada a eso de las 00:15 de la madrugada.

Con total puntualidad el primer exponente extranjero se posó sobre el recinto de San Diego. Destruction entregó la variante de thrash (mezcla de metal con punk, sumado a velocidad) que el público recibió con vítores y una asistencia repleta en cada rincón del teatro. “Bestial Invation” y “Thrash Till Death” son las últimas postales que dejaron los alemanes en una de sus múltiples visitas en nuestro país. Con un arsenal lumínico que iba con los compases de la batería y la muralla de la guitarra que representa Mike Sifringer, y el bajo de Schmier más su particular voz se han encargado de entregar un elemento diferenciador que los destaca como trío dentro del estilo. Un abrazo de la banda marcó la despedida ante una hora de presentación.

Intensa era la noche, mientras se dejaba media hora para preparar la banda que proseguía en el show, los asistentes descendían en masa desde platea a cancha para ser partícipes desde la planta baja de lo que ocurrió. Una peligrosa maniobra que se transforma en un clásico en el lugar, como también los accidentados.

Cuando no entraba ningún alma, a eso de las 21:30 horas como indicaba la programación inicial, los de Birmingham, Inglaterra mostraron el plato musical con más frenesí de la noche. Napalm Death artífices de una de las corrientes más pesadas como son el grindcore en el lejano 1981, fue un atropello sonoro en sin duda su mejor show en nuestro país.

Desde el aspecto técnico en sonido, solo un poco más de volumen faltó para lograr la perfección. En comparación a lo ocurrido en Blondie hace un año o su interpretación en la extinta Club Kmasú junto a Suicidal Tendencias, la banda liderada por “Barney” Greenway y Shane Embury desataron la euforia con una veintena de canciones donde “You Suffer” conocida por ser una catarsis de dos segundos ejecutada dos veces, como también interpretaciones más extendidas como “How The Years Condemn” de su último disco “Apex Predator” son los elementos entregados por los ingleses. Elegantes y devastadores por definición, se dieron el gusto de homenajear a Victor Jara antes de “Breed To Breathe” o versionar a la clásica banda Anti-Cimex. Una hora sirvió para volver a posicionar al cuarteto en su pedestal dentro del death/grindcore mundial.

Para finalizar la noche a las 23:00 horas y con una asistencia record, los estadounidenses de Cannibal Corpse creadores de un género que habla de zombies y contenido gore, finalizaron la noche con un set-list calcado a su tour mundial en su periplo por Sudamérica que trae la temática de su último trabajo “Red Before Black”.

“Scourge of Iron” y “Evisceration Plague” fueron algunos de los temas del comienzo de lo mostrado en la noche de aquel miércoles. En una gran elección de lo elegido, que evoca desde lo nuevo a lo clásico de su catálogo, el conjunto con el sólido y virtuoso Alex Webster en bajo, el veloz Paul Mazurkiewicz en batería, Rob Barret y el filoso Pat O’Brien, condecorado por el líder George “Corpsegrinder” Fisher que mantiene su voz impecable entregaron piezas clásicas como “Gutted”, parte del debut del disco “Vile” del vocalista actual para reemplazar a Chris Barnes con “Devoured by Vermin”, y las que culminaron el show “Stripped, Raped and Strangled” además de “Hammer Smashed Face” lograron cerrar con broche de oro una intensa noche de metal.

El público como cuento aparte entregó situaciones descontroladas como entradas raudas al escenario para lanzarse sobre el público, proyectiles como una zapatilla al vocalista de Destruction que ofreció golpear al culpable o latas de cerveza en el show de Napalm Death, donde Greenway agradeció irónicamente el gesto. Gritos sin razón, golpes y “headbanging” por doquier además de las letras sobre herejía por parte de Recrucide, hecatombes entregadas por los alemanes, política cruda en la voz de Napalm Death y ficción asociada al terror por Cannibal Corpse, además de los eventos entregados por los miles de fanáticos que entre todos hicieron un exitoso evento el género metal estuvo al servicio de las conductas humanas más extremas.


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