Carlos Nuñez, gaitero: “Latinoamérica contiene toda una herencia celta que no se conoce”


Carlos Nuñez es una eminencia dentro de las gaitas y la música celta a nivel mundial. Con más de 20 años sobre las tablas, el español ha conquistado cientos de escenarios con su manejo de la gaita, un instrumento del que no se conoce mucho masivamente, pero que tuvo un importante papel en el desarrollo de la música en diversas partes del mundo.

Todo aquello lo podremos ver el próximo 28 de septiembre en el Teatro Nescafé de las Artes, donde el ibérico repasará lo más selecto de su inmensa discografía. Entradas a la venta en Ticketek.

Agenda Musical logró conversar largamente con el músico, quien dio una clase magistral sobre la importancia de la gaita en el desarrollo de los sonidos contemporáneos, además de hablar de su carrera y lo que será su paso por Chile.

Agenda Musical: ¿Cómo llegaste a un instrumento como la gaita?

Carlos Nuñez: Empecé a tocar gaita porque tocaba la flauta, como todos los niños en Europa normalmente, con ocho años en el colegio. La flauta se me dio bien y el paso natural, porque nací en Galicia, era la gaita. Si hubiera nacido en Andalucía, es posible que hubiese acabado tocando la guitarra flamenca, pero al nacer en Galicia, el paso natural fue hacia la gaita.

Me fascinó su energía. Desde las primeras veces que empecé a tocar en público, con ocho añitos, noté que la gente se volvía loca a mi alrededor. Gritaban cariños, decían “no pares, no pares”. En seguida noté que tenía una energía misteriosa. Me sentí de pequeño como un aprendiz de druida, aquello era algo más que música, era energía. Después, claro, también me fascinó la conexión celta, el hecho de que un instrumento y una música nos unía a países que hablaban hasta otras lenguas, como Irlanda, Escocia, Gran Bretaña completo, pero la música nos unía a todos. Eso me fascinó desde muy pequeñito.

AM: ¿Qué cosas sientes que entrega la gaita como instrumento que no pueden dar otros?

CN: Pues fíjate: la gaita es un instrumento que lleva más de mil años tal y como la conocemos. Las gaitas que se tocan, por ejemplo, en España y la península ibérica en general… siempre se tocó la gaita. Desde hace mil años que esas gaitas llevan en funcionamiento. Es como una actualización que se produjo, una reinvención maravillosa, de algo hecho hace mil años. Esa gaita sumó la sabiduría de otros instrumentos precedentes que se encontraron ahí. Sumó la sabiduría del ronco, que es el bordón, la nota pedal que ya existía con los carnyx celtas. Los carnyx son como esas trompas de los celtas que llevan cabezas de lobo o de jabalí y que producían notas pedales y tal.

La parte que hace la melodía sumó las sabidurías anteriores de otras proto-gaitas que ya existían desde las épocas de dos mil o tres mil años. Evidentemente, los antiguos celtas de hace dos mil años ya tenían la tecnología para hacer gaitas, se conocen instrumentos así que se encontraron en todo tipo de yacimientos arqueológicos. El caso es que la gaita, hace mil años, fue una novedad. ¿Por qué? Porque los calibres cónicos. La gaita pasó a producir… mi gaita, por ejemplo, puede producir 105 decibelios. ¿Sabes cuántos decibelios son los máximos permitidos en un concierto de AC/DC, de Scorpions o de heavy metal en Suiza?

AM: Ni idea.

CN: 95. Entonces, la gaita pasó a ser prácticamente como el rock and roll, el heavy metal de la edad media o de la cultura celta. Es algo fantástico, una verdadera revolución que permitía tocar delante de mil personas sin amplificación. Eso fue un verdadero boom.

Esa misma energía es la que, al día de hoy, sigue haciendo a la gaita un instrumento muy poderoso que sigue conectado a las leyes de la naturaleza, igual que la música celta. La música celta sigue cerca de las leyes de la naturaleza en cuanto a afinación, los modos, las escalas que utilizamos, que es anterior a la música clásica. La música clásica tiene 300 años, pero la música celta tiene miles de años de tradición y sabiduría.

AM: Tal como me decías, la gaita no es exclusiva de Galicia, ¿cómo fue el paso de la música de tu tierra natal hacia la de los celtas?

CN: Siempre me fascinó esa conexión celta. Es cierto que, para ser un músico inter-céltico, es un largo camino. Tienes que aprender a tocar las músicas no solo de Galicia, Asturias… en la península ibérica ya tenemos toda una serie de zonas relacionadas. También Cataluña, donde también se tocan gaitas, o la zona de Madrid o Toledo. Y hay otro tipo de instrumentos, como las dulzainas que están íntimamente relacionadas con las gaitas. Para ser un músico inter-céltico también hay que conocer la música escocesa, galesa, irlandesa y bretona.

Al día de hoy, sabemos que toda esa herencia ha viajado hacia Latinoamérica, incluso Chile, está clarísimo que hasta ahí han llegado todos estos ritmos y todas estas sabidurías de la música celta. Es algo nuevo lo que se está cocinando con todo ese conocimiento. Ser músico inter-céltico es algo muy sofisticado, es un largo proceso, por eso la música celta merece más reconocimiento científico, más estudios por parte de los conservatorios.

Hay una idea de la música celta demasiado superficial, demasiado de los festivales de los años 90 de que esto es una fiesta, con los conciertos de marcha al aire libre, con todos de pie. Desde siempre la música celta ha tenido muchas posibles formas de expresarse. Puedes hacer un concierto de música celta en un auditorio clásico, explorando músicas celtas históricas como lo que está haciendo Jordi Savall, por ejemplo. Jordi Savall, el gran maestro de las músicas antiguas, nos ha abierto toda esa nueva visión de que la música celta es música histórica. Entonces, como vamos a hacer en el concierto, podemos viajar por más de mil años de música y ver cómo era la música celta que hacía Beethoven en el 1800. O cómo se entendía la música celta en el barroco, en el renacimiento, con las cantillas medievales en plena Edad Media hace ochocientos o mil años. O cómo era la música celta y la lengua celta con los bardos de hace mil o tres mil años.

¿Qué música te permite no solo hacer un viaje en el espacio –por todos esos países–, sino que también un viaje en el tiempo por más de mil años? Es algo maravilloso, una música única que merece estudio y de un respeto que no se le ha dado. Es curioso que la parte de España que se conoce es con herencia del Mediterráneo, con la guitarra flamenca. En cambio, la parte atlántica es como si no existiese. Y también, de cara a Latinoamérica, está esa idea de que todo es una herencia del Mediterráneo.

En el fondo, lo que pasó con Latinoamérica es que cuando llegó Europa hasta allá, también llegó la gaita. La gaita fue el primer instrumento que desembarcó en Brasil. Hubo gaitas en toda Latinoamérica, desde Chile hasta California. Lo que pasó es que en aquel momento ya era el inicio del Renacimiento, ya no estaba de moda ese instrumento. El instrumento de moda era la guitarra, de modo que la gaita se transformó en guitarra, en acordeón, en Latinoamérica. ¿Cómo se le llama al acordeón en el sur de Brasil? Gaita. También nos encontramos una infinidad de sonidos llamados “gaita” en Latinoamérica. En Venezuela están las gaitas zulianas. Los mariachis de México también son llamados “gaitas”. La gaita era un ritmo que se transformó en guitarras, violines y acordeones.

Entonces, Latinoamérica contiene toda una herencia celta, del mundo hispánico, que no se conoce. Todo el mundo ha visto las películas de los escoceses, los irlandeses o los ingleses yéndose hacia Estados Unidos. Todo el mundo ha visto que Estados Unidos y Canadá recibieron la herencia celta, pero, en cambio, eso de Latinoamérica no se conoce.

Creo que es algo muy novedoso y que al público le fascina, el descubrir… fíjate que hasta la misma lengua que estamos hablando tú y yo. Estamos hablando en castellano, en español. Todo el mundo hispánico ha sido romanizado, porque llegaron los romanos y empezamos a hablar latín. Eso no quiere decir que la herencia celta desapareciese. Hay palabras, como “perro”, que no viene del latín. Es celta. O la centolla, ese marisco tan rico, también es celta. De la misma forma que siguió esa herencia celta a través del arte románico, del diseño, también llegó al mundo moderno a través de la tradición oral. Igual como esas palabras celtas se han colado en el castellano y español al día de hoy, también ha pasado con la música. Eso ha llegado a Latinoamérica y es un mundo precioso por descubrir.

AM: La música celta tiene una representación más directa en algunos subgéneros del metal, ¿por qué crees que no tiene tanto reconocimiento en otros géneros?

CN: Es una música que no se conoce, la gente no la conoce en profundidad. Lo que me cuentas de esos contactos entre lo celta y el heavy metal o el rock, en el fondo son herederos. ¿A dónde migraron los ingleses en el 1700? ¿Y los escoceses o irlandeses? Hacia Estados Unidos y Canadá. Allí todos los sistemas de la música celta que hoy se conocen, de lo que se llama double tonic, una especie de ying-yang que aparecía representado en las partituras de los antiguos bardos, como el manuscrito Ap Hew de Gales que contiene música celta de tiempos remotos.

También aparecen ceros y unos, que eran la forma de representar los patrones rítmico-armónicos. Eran como los patrones acordes de la música pop de hoy. Esos ceros y unos, que eran un sistema para representar la calma o la tensión y no-tensión, todo eso continuó en nuevos géneros como el rock, el country, el pop anglosajón, las músicas contemporáneas que nos han llegado a través del mundo anglosajón, pero también en la música latina. Entonces, ¿por qué no se conoce? Porque hay un conocimiento muy poco profundo de la música celta, pero efectivamente ha participado de la participación de grandes géneros de la música contemporánea. Cuando llevan a los Kinks a Estados Unidos a tocar en el Carnegie Hall de Nueva York, The Who estaba haciendo un tema de rock y la música irlandesa entraba perfectamente, de un tiro. Entraba súper bien. ¿Por qué? En el fondo es la misma base, es música modal.

¿Por qué el heavy metal suena tanto a música celta y se complementa tan bien? Porque el heavy metal utiliza modos… es decir, la forma de ordenar las notas dentro de las escalas, sistemas muy antiguos, cada uno produce un estado de ánimo. Entonces, el heavy metal utiliza modos que son propios de la música celta, como el dórico, mixolidio, modos muy antiguos que no se ven en la música clásica. La clásica es mucho más sencilla a nivel de los modos y se quedó con una simplificación: modo mayor y modo menor. Happy y no-happy. La música celta sí que conservó esos modos antiguos, a través de la oralidad, por eso llegó al heavy metal y al rock. Es algo muy interesante. La música de Beethoven es fantástica. Ves como Beethoven en Viena, en el 1800 y tantos… Viena quedaba muy lejos del oeste celta. Se conocía el mundo celta a través de la literatura, pero no la música. Entonces, Beethoven estuvo por más de 15 años componiendo música celta, trabajando con melodías que le enviaban de Escocia, Irlanda o Gales. Él vio en toda esa música celta una forma de modernizar su música. Aprendió de la música celta las melodías, la modalidad y las formas que se salían del sistema clásico, de la música alemana y austriaca. A él le vino muy bien para modernizar y para sus sinfonías. La séptima sinfonía, en la parte final, son melodías irlandesas que Beethoven binarizó e incluyó en su sinfonía. Beethoven aprendió de la música celta nuevos sistemas que le sirvieron para inspirarse para hacer cosas nuevas y diferentes.

AM: A Chile vendrás con un show titulado “La hermandad de los celtas”, ¿cuál es el mensaje principal que hay detrás de aquel espectáculo?

CN: Es el título de mi libro, un libro que he estado escribiendo durante tres años. Estuve trabajando mucho con mis maestros, que son los arqueólogos, los lingüistas y los musicólogos. Es todo un viaje por todos estos nuevos descubrimientos sobre la música celta. No es un sueño, no es un bonito cuento de los románticos, como se pensaba, sino que la música celta lleva miles de años en activo. Como lo dicen los arqueólogos, es un longue durée, un proceso de larga duración que lleva reinventándose y adaptándose a cada momento durante miles de años.

Entonces, es fascinante. Tenemos delante un verdadero patrimonio de la humanidad y que, además, conecta incluso con las músicas de Latinoamérica. Las músicas más profundas, indígenas, de toda la cordillera andina. Incluso la música de Chile. Ahí encuentras que hay cosas en la música celta, en sus modos y sistemas, que Beethoven descubría como algo que se salía de la música clásica.

Hay cosas muy antiguas que ya tenía la humanidad de ese lado del mundo, como las pirámides. ¿Por qué ya existían pirámides en Latinoamérica al mismo tiempo que en Egipto? De la misma forma, la música celta tenía ya cosas que también tenían las músicas propias de Latinoamérica antes de la llegada de los europeos. Es fascinante. La música celta es una música universal con un modus operandi muy interesante. Es continuamente como un bardo, como un druida: utiliza la energía, las ideas, los diseños, las melodías y las canciones que vienen del pasado, de la tradición, y hacen algo nuevo. Una continua reactualización.

Además, trae detrás toda una filosofía que requiere de una gran humildad. Nos han vendido una idea autoral. “No, es el autor el gran compositor, solitario, que hace su obra y crea algo”. No funciona así la música, especialmente la tradicional. Ahí sabemos que es una creación colectiva, son muchas generaciones que se van pasando el testigo y van pasando las melodías, no es una persona sola. Es toda una colectividad durante miles de años que van perfeccionando pequeñas moléculas musicales que van tomando todo tipo de forma diferente. Para mí, es la mejor música del mundo. Tiene profundidad, una sabiduría, que por mucho que nos hayan vendido por los alemanes que la música clásica es la mejor, o que los ingleses que su pop es el mejor o el rock de los norteamericanos… son músicas maravillosas, pero atención con las músicas tradicionales que son más antiguas. Hay una sabiduría más antigua que las otras músicas y que han formado parte de las raíces, del nacimiento, de todas las músicas contemporáneas que hoy conocemos.

AM: Finalmente, ¿qué mensaje te gustaría enviarles a tus seguidores en Chile?

CN: Estamos entusiasmados. Sabes que el año pasado fue nuestra primera visita a Chile. Estamos entusiasmados porque volvemos tan rápidamente, porque además vamos a tener una cantidad de novedades, desde nuevos músicos que sé que le encantarán a la gente como Maria Ryan, que es una super virtuosa del violín irlandés y una maravillosa cantante que nos ayudará a viajar por todas esas músicas celtas como de Beethoven. Muchas músicas nuevas que vamos a interpretar, músicas medievales como el “Camino de Santiago”, vamos a aprender y a escuchar músicas tradicionales de Chile… siempre un pasito más allá. Y, sobre todo, estamos esperando que el concierto sea una gran fiesta en la que la gente va a disfrutar a lo grande de la magia de toda esta música.


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